Terapias de parejas: Diferencias entre una Terapia Cognitivo Conductual o una Focalizada en las Emociones

Terapias de parejas: Diferencias entre una Terapia Cognitivo Conductual o una Focalizada en las Emociones

Diferencias entre una Terapia Cognitivo Conductual o una Focalizada en las Emociones

La terapia de pareja cognitivo conductual es la terapia que se centra principalmente en el análisis en detalle de los conflictos que tiene la pareja diariamente. En este caso, se trata del modelo más extendido y de mayor respaldo científico a la hora de ayudar a parejas a la resolución de sus problemas.

La terapia focalizada en las emociones en cambio se centra en que las emociones tienen un potencial innato para adaptarse que puede ayudar a los pacientes a cambiar un estado emocional problemático.

La terapia focalizada en las emociones constituye un enfoque más humano y sensible a las inquietudes que una persona pueda llegar a tener. La terapia cognitiva se diferencia en que está se centra en los pensamientos y creencias,  focalizado en las emociones estudiando el procesamiento emocional de distintas situaciones, observando a la emoción como una respuesta de adaptación a las circunstancias del medio.

Beneficios de la Terapia Cognitivo Conductual y la Focalizada en las Emociones

Entre los beneficios de la terapia cognitivo conductual podemos destacar los siguientes:

  • Promueve la mediación de los conflictos de la pareja fortaleciéndose

  • Fomenta el equilibrio en la relación

  • Mejora la comunicación y la calidad de la pareja

  • Te entrena para la vida, con el aprendizaje de nuevas habilidades para resolver los problemas y que no vuelvan a aparecer.

  • Trabaja la dependencia emocional de la pareja.

Por otro lado, en relación a los beneficios de la terapia focalizada en las emociones

podemos destacar:

  • Te sientes aliviado al enfrentarte a aquellos problemas que te causaban dolor, superándose y hablando de forma abierta acerca de tu experiencia consiguiendo una liberación de la carga emocional.

  • Encuentras la manera de manejar tus conflictos enseñándote a solucionar los problemas adecuadamente.

  • Aprendes a vivir en equilibrio contigo mismo y con los que te rodean, ya que este tipo de terapias te permite conocerte mejor lo que resulta fundamental y beneficioso para relacionarte con los demás y contigo mismo.

La vida en pareja resulta difícil en ocasiones y es uno de los principales pilares sobre los que se sostiene nuestra vida, a la vez que produce uno de los mayores factores de bienestar y equilibrio. De forma general la pareja implica compromiso, confianza y sobre todo implica tener ciertas expectativas de futuro por lo que depende de un hilo el cómo transcurra nuestra relación produciéndose un desequilibrio en nuestro bienestar tanto físico como psicológico.

Promentium – Expertos en terapias de pareja

En Promentium, contamos con los mejores profesionales en terapias de pareja apostando por la profesionalidad y centrados en las personas aportando valor desde el paciente al profesional mejorando la vida de nuestros pacientes.

Optimizar el estudio: organizarse es la clave

Optimizar el estudio: organizarse es la clave

 


Organización

  • Tener en cuenta
  • Priorizar
  • Fechar

 

Tener en cuenta

Para una adecuada organización debemos por tener en cuenta, no solo las tareas, también el tiempo del que disponemos y los días que en realidad no son de utilidad (cumpleaños, eventos, días de descanso, posibles malestares: menstruación, cita con dentista, resacas, etc.)

Priorizar

No perdamos el tiempo escogiendo el orden sin pensar. Debemos optimizar nuestros esfuerzos de modo que, si hay un imprevisto, lo más urgente ya esté hecho. Esta tabla puede servir de guía:

#1: Lo más urgente e importante se hace lo primero. Lo que más nota aporte, lo indispensable para aprobar: trabajos, exposiciones, exámenes…

#2: Lo que es urgente pero no importante, se puede hacer en segundo lugar. ¿Por qué? Porque corre prisa, pero no pasa nada si no llevas hechos los deberes, pero puedes tener problemas si no entregas un trabajo.

#3 Lo que es importante pero no urgente, hay que tenerlo muy en cuenta. Debemos decidir cuando hacerlo y ocuparnos de ello cuanto antes para que no nos pille el toro. Como es importante, tiene prioridad, pero no tanto como lo urgente, ya que la deadline está más próxima. Por tanto, si es posible se hará cuanto antes, si no se decidirá cuándo ponerse a ello.

#4 Lo que no es ni importante ni urgente, sin duda debe hacerse, pero es lo más prescindible. Si te ves apurado, esto es lo que se aparta para otro día.

¡A tener en cuenta!

  • Puede que dentro de lo urgente (#1 o #2) haya tareas #4, por ejemplo: dentro de una exposición, debemos tener la información, memorizar el discurso y preparar el PowerPoint. Es necesario que esto esté hecho ya que es prioridad 1, pero no tiene porqué tener efectos y estar bonito… Si hay otras cosas prioritarias nivel 1, es mejor tenerlo todo acabado, dejando los arreglos y detalles para cuando lo urgente esté acabado. Si nos dormimos en los laureles escogiendo las mejores ilustraciones, puede que no nos dé tiempo a memorizar el texto como es debido o incluso acabar la presentación.
  • Dentro de lo #2, ya que no son cosas importantes, seguro que encontramos cosas que delegar. En los estudios es menos común, pero también encontramos cosas urgentes sin tanta importancia: como imprimir el trabajo, escoger la portada, comprar materiales… Podemos pedir ayuda a alguien que nos ahorre un tiempo muy valioso, pero asegúrate de que sea una persona de confianza, o que tengas el tiempo necesario para hacerlo por ti mismo si la ayuda falla.
  • Ten en cuenta el tiempo necesario para cada tarea, puedes dejar para mañana unos deberes, ya que se hacen en 30 minutos, pero no puedes apurar si se trata de un trabajo entero. Para eso van los siguientes consejos.

 

Fechar

Es muy fácil caer en la procrastinación y postergar las tareas, pero a veces nos fijamos demasiado en la fecha y poco en el grueso de la tarea. Me explico:

  • Si tengo un ejercicio de cálculo y lo suelo resolver en 20 minutos, seguro que lo puedo dejar para el día antes.
  • Si tengo que entregar una redacción, que me suele llevar un par de horas, puede que lo deje para el día de antes, pero ¿Cuánto tiempo me sobraría para otras tareas urgentes? ¿quiero arriesgarme cuando tengo el tiempo ahora?
  • Si tengo un trabajo de 40 folios, ¿es realmente posible dejarlo para la noche de antes? La respuesta es NO. Todos lo hemos hecho, ¿pero a qué precio?: mal acabado, menos horas de sueño, ansiedad, otras tareas sin hacer…

Antes de retrasar algo para el último día, debemos ver si es posible realmente hacerlo en tan poco tiempo. Debemos preguntarnos:

  • ¿Cuánto suelo tardar?
  • ¿Realmente lo puedo dejar para el día de antes?
  • ¿Tengo espacio para otras tareas o imprevistos?
  • ¿Cómo es de importante que esté bien hecho?

Hay distintas claves para no procrastinar, pero una importante es saber los límites hasta dónde puedes retrasar las tareas.

Para esto, una vez consultes tu agenda, puedes colocar en un calendario de vista mensual cada tarea un día antes de su fecha límite, para hacerte una idea de los días de agobio o relax. Así puedes decidir si descansar o adelantar trabajo. Incluso puedes usar un sistema de colores para destacar las fechas límite verdaderamente importantes.

También se pueden colocar a modo de lista, pero es menos visual y se tiende más a dejarlo para otro día. El calendario puede agobiar, al ver todas las tareas pendientes, pero eso es lo que buscamos, un motivo para no dejarlo para mañana y ponernos ¡manos a la obra!

Una forma útil es poner tus propias fechas límite:

  • Calcula cuanto tiempo va a llevarte la tarea y sé consecuente con el tiempo del que dispones.
  • Afrontar un trabajo de 40 folios se puede hacer cuesta arriba y no encontrar el tiempo para ponerte, pero si lo divides por submetas, será más sencillo y abarcable.
  1. Divide el trabajo en partes, el examen en temas, el estudio en páginas…
  2. Calcula el tiempo que te llevaría aproximadamente cada una.
  3. Establece fechas límite para cada apartado/grupo de tareas.
  4. Trata las fechas límite como si fueran reales, de hecho lo son, seguro que si las retrasas acumularás trabajo y a tu yo del futuro no le hará ninguna gracia. No te haces ningún favor sumando ansiedad, nervios, incertidumbre a tus tareas o falta de sueño. En éste artículo puedes informarte sobre las consecuencias del déficit del sueño.
  5. Ten en cuenta en el nuevo fechado el tiempo real del que dispones, guardando espacio para imprevistos y otras tareas. Sé realista, ten en cuenta el tiempo verdadero que te ocupa la tarea, con distracciones, etc. y ajústalo si al comenzar ves que vas más lento de lo esperado.
  6. Puede ser útil establecer cortafuegos: días libres de merecido descanso, que pueden convertirse en días de compensar trabajo acumulado o de adelantar tareas si surge un evento que no nos queremos perder.
  • Coloca bien destacada la fecha límite y calculando el tiempo necesario, ve colocando las metas hacia atrás. Así, el día que no tengas tanta carga, puedes avanzar e ir tachando cosas de la lista.

 

¡El trabajo de hoy es el descanso de mañana!

Ejemplo:

calendario

Luna Cánovas Requena

Psicóloga General Sanitaria

Foto de Rawpixel.com en Freepik

 

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Relaciones tóxicas

Relaciones tóxicas

Llamamos relación al trato o asociación que se da entre dos o más personas. En ocasiones, al hablar de relaciones tóxicas tendemos a pensar únicamente en relaciones amorosas o de pareja. Pero esa toxicidad puede ocurrir en cualquier ámbito:

  • Amistad
  • Trabajo
  • Compañeros de clase
  • Familia
  • Pareja

Factores que intervienen

Antes de entrar en aquello que caracteriza a una relación tóxica, me gustaría hablar de dos factores a partir de los cuales se puede constituir este tipo de vínculo:

  • Personas tóxicas

Se trata de individuos cuya personalidad, aprendizaje vital, presencia y/o actitud hace que resulte dañina para las personas con que se relaciona. Suelen poseer una gran inseguridad y falta de empatía, existiendo diferentes perfiles: victimistas, narcisistas, descalificadores, agresivos, manipuladores, etc.

  • Dinámicas tóxicas

Lo que es tóxico es la forma de relacionarse de ambas personas. Se produce poco a poco, sacando aspectos y modos de actuar de cada uno que no se dan con otras personas. Suelen llevar a intentos de cambio y una posterior frustración al ver que no se consigue. Ambos miembros son responsables del mantenimiento de dicha dinámica relacional.

 

Características generales: cómo detectar si estoy inmerso en una relación tóxica

  • Esa relación nos supone un desgaste, como si estar con esa persona nos restara energía.
  • En ocasiones se basa en el control y autoridad de un sujeto sobre otro, no existiendo en cambio libertad y respeto mutuo.
  • El sentimiento que tenemos respecto a la relación es negativo; sentimos frustración, impotencia, ansiedad, rabia, miedo, etc.
  • No puedes ser tú mismo.
  • La otra persona te recuerda tus defectos constantemente, te utiliza o critica.

 

¿Por qué seguimos inmersos en una relación tóxica?

Las causas pueden ser muy variables de una persona a otra, pero como norma general, como variables mantenedoras de una relación tóxica podríamos nombrar las siguientes:

  • Repetimos patrones del pasado, muchas veces de manera inconsciente. “Más vale malo conocido…” … (incluso relaciones que hemos vivido en nuestro entorno durante la infancia) aunque no nos hagan sentir bien, mostrándose como una especie de zona de confort.

 

  • Creencias irracionales respecto a que, a pesar del daño que nos produce, la persona tóxica es mejor que nada. Provocada por el miedo a la soledad o al abandono en sí.

 

  • Inicio positivo de la relación. Puede que no todo haya sido negativo. El buen inicio de una relación que posteriormente se tornará tóxica o el juego de seducción que emplea al comienzo una persona tóxica nos hace sentir muy bien, únicos y especiales para alguien. Este recuerdo puede actuar de anclaje para el mantenimiento del vínculo a pesar de que ahora las cosas sean muy diferentes, con la esperanza de volver a ese estado en el futuro.

 

  • Necesidad de vinculación. Sentirnos cuidados, protegidos y queridos, aunque sea de una forma inestable y dañina.

 

  • Presión social. Existe un “guion” o camino a seguir impuesto por los padres, la sociedad, etc. Por ejemplo: sentirnos “obligados” a mantener una antigua amistad que ya no nos aporta nada positivo, tolerar el comportamiento de una persona por ser miembro de la familia, no romper una relación de pareja por el “qué dirán”, permitir que nos traten mal en el trabajo para no perder esa estabilidad económica, etc.

 

  • Dependencia emocional. La persona dependiente puede necesitar del otro en diferentes aspectos que no se atreve a hacer por sí mismo, por su propia inseguridad.

 

Recomendaciones para salir de una relación tóxica

  • Rompe con el aislamiento, expresa cómo te sientes a otras personas.
  • No normalices la situación y ciertos comportamientos.
  • El querer no lo puede todo, a veces es necesario soltar lo que nos daña.
  • Cambia la perspectiva. Reflexiona sobre qué le aconsejarías a alguien especial para ti que estuviera pasando por tu misma situación. Echa un vistazo a nuestro artículo: «Cómo hacer cambios en tu vida»
  • Pide ayuda.
  • Practica el autocuidado.

 

Cuando no podemos escapar, ¿cómo sobrevivimos?

A veces puede ser muy doloroso o difícil dejar de tener contacto, bien sea porque se trata de un familiar cercano, un entorno laboral al que de momento no es posible renunciar, etc. Podemos hacerte algunas recomendaciones como las siguientes:

  • Mantén la distancia. Reduce al mínimo el contacto y sírvete de la presencia de otras personas que ayuden a disminuir la tensión entre ambos.

 

  • Sé asertivo/a. Debemos ser claros, exponiendo cómo nos sentimos, intentando dar una alternativa o solución al conflicto. No obstante, debemos hacerlo de forma asertiva, no entrando al enfrentamiento ni dejándonos llevar por el otro, pero sí bloqueando su manipulación y manteniendo nuestro punto de vista. Lee «Problemas de asertividad» para conocer más sobre este término.

 

  • Realiza actividades y relaciones agradables y positivas. Para contrarrestar dicho desgaste, deberemos continuar con nuestra vida, mimarnos cuando estemos a solas. Mantener nuestras rutinas y proyectos a pesar del malestar que nos provoque esa persona y cuidar nuestra autoestima.

 

Si te ves inmerso en una relación tóxica, y estás encontrando dificultades para salir de ella, no dudes en contactar con un profesional que pueda ayudarte en este proceso. En nuestro centro disponemos de profesionales especializados en pareja que pueden orientarte tanto individual como a nivel de pareja y familiar.

Así mismo, si es una relación de pareja que se ha convertido en un maltrato o violencia de algún tipo (psicológica, física, económica, sexual, …), te recomendamos que contactes con los organismos dispuestos en tu región para orientarte y ayudarte con esta situación. El teléfono para víctimas de violencia de género es el 016, aunque también puedes dirigirte a la Red de Centros de Atención Especializada para Mujeres Víctimas de Violencia (CAVI) y/o al Equipo Municipal de Atención a la Violencia de Género (EMAVI).

En caso de violencia familiar, en Murcia contamos también con un Equipo de protección y atención a la familia (EPAF), al que pueden acudir víctimas de violencia de género y doméstica.

 

Sonia Otálora Ballester

Psicóloga General Sanitaria

Foto de Anthony Shkraba en Pexels

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La comunicación con los pacientes en la pandemia

La comunicación con los pacientes en la pandemia

Desde el principio de la Pandemia las formas de relación médico paciente han ido cambiando según  nos aconsejaban los expertos en epidemiología y en virología. Si la relación médico paciente es fundamental en la Medicina aún lo es más en todos los ámbitos de la Salud Mental.

Mi opinión es que no hay ninguna comunicación que mejore la comunicación clásica, la de toda la vida, la de cara a cara, no hay tecnología que supere el poder ver en tiempo real, a corta distancia y en un contexto determinado, al individuo de forma global y bidireccional, los gestos, las posturas, la facies, la mímica, la afectividad, la emoción transmitida y la reprimida, los movimientos corporales, la interacción con los acompañantes si los hubiere…

En muchas ocasiones obtenemos más información de la comunicación no verbal que de la propiamente verbal, o por lo menos conseguimos la información clave.

Y qué decir de lo que podemos transmitir nosotros al paciente: seguridad, confianza, esperanza, mejora de los síntomas…

Pues todo esto cambió radicalmente hace algo más de 1 año; en principio surgió la visita telefónica, se avisaba previamente para que no acudieran a la consulta y que esperaran la llamada, la coordinación entre los administrativos, los sanitarios y los pacientes fue digna de agradecer, la mayoría de los pacientes aceptaron con mucha amabilidad la situación a sabiendas de que no era lo mejor para nadie.

La llamada telefónica tiene sus problemillas y no solo por la falta de datos sino porque a veces el paciente no está en el mejor lugar para hablar, otras veces no podía contestar , las líneas llegaban a saturarse en algunas ocasiones, y muchas veces no sabías muy bien con quien hablabas, no podías ponerle cara, no te puedes acordar de todos por el nombre, no le asocias la cara. La dificultad para hablar también con los familiares es otro problema añadido. Y cuando es una primera visita los inconvenientes para ambos son comprensible, depositar la confianza en alguien que no conoces y que te habla al otro lado del teléfono debe ser complicado. Pues a pesar de todo los pacientes fueron, eso, pacientes, agradecían la atención aun cuando fuera precaria, lo que nos dice que ante las dificultades la gente, en general, saca su mejor espíritu.

Meses después empezamos a combinar consultas presenciales con telefónicas y la verdad es que la experiencia de esos meses donde llamamos a casi todos los que en esos momentos estaban con nosotros nos sirvió para después discriminar el tipo de visita que deberíamos de hacer si en algún momento era necesario volver a restringir las presenciales.

>>>Consulta nuestro artículo sobre «Fatiga pandémica»

Sabemos que con algunos pacientes muy conocidos con patologías crónicas que van estables mucho tiempo y que tiene buena adherencia tanto a los tratamientos como al centro y a los profesionales de Salud Mental y que viven quizá lejos en estos tiempos donde hay más riesgo en los desplazamientos en transportes públicos, podemos acordar algunas visitas telefónicas, intercaladas con otras presenciales. Así que hemos aprendido a utilizar otra forma de comunicación que en algunos supuestos puede ser muy útil.  Ahí también es de alabar la madurez de muchos de nuestros pacientes que han visto en la adversidad una oportunidad.

Por otro lado la vuelta a la presencialidad no fue la vuelta a la normalidad, volvimos con mascarilla y con distancia de dos metros. Al principio costaba que la gente no acercara la silla a nuestra mesa, es instintivo, normalmente hablamos cara a cara, separados por una mesa de despacho, pero ahora no, hay un vacío en medio al que te tienes que acostumbrar y sí, nos hemos acostumbrado, incluso si las sillas están mal colocadas los pacientes suelen colocarlas a dos metros, somos disciplinados cuando nos interesa, muy bien.

Pues la mascarilla es otro estorbo a la hora de la relación con el paciente, una parte importante del rostro desaparece a nuestros ojos igual que el nuestro al de ellos. La sonrisa o la no sonrisa no se observa y cambia mucho como bien sabéis si utilizáis los emoticonos. Tenemos que explorar la sonrisa ocular, más complicada de captar, pero, por otro lado, estamos aprendiendo a desentrañar los significados de las miradas, difícil pero todo es observación empírica e interés en lo que buscas.

Con la mascarilla y la distancia también perdemos sonido, hay que elevar a veces el volumen de forma artificial; ya no es el volumen natural que te puede dar también algún dato del ánimo de la persona que tienes delante, cuando pides que repita algo puede que ya no lo repita de la misma forma, que ya no sea tan espontáneo.

Quizá en un futuro se pueda generalizar la consulta por videollamada, con las aplicaciones que existen actualmente es muy sencillo, no es lo mismo que presencial pero mejora bastante a la simple llamada telefónica. Consulta más información sobre los tipos de terapia del centro.

Lo que sí se ha generalizado es el uso del teléfono para consultas puntuales, de medicación de recetas, de efectos adversos y creo que así se quedará para el futuro aun cuando volvamos a la total normalidad que espero que no sea en un futuro muy lejano.

A pesar de todas las dificultades mi impresión es que la adaptación de las personas con Trastorno Mental Grave a estas nuevas formas de comunicación con los pacientes ha sido ejemplar y muchos deberíamos de aprender de ellos.

 

Antonio Micol Torres

Psiquiatra en Promentium- Salud y Bienestar

 

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Síntomas de la fatiga pandémica

Síntomas de la fatiga pandémica

Tras meses de pandemia, nos hemos ido enfrentando no solo al virus, también a sensaciones nada agradables: la incertidumbre, el miedo, la ansiedad, sentimientos de claustrofobia, la tristeza, la añoranza de nuestros seres queridos, el miedo al contagio, el temor a contagiar, la perdida de la privación de nuestros horarios y entretenimientos, etc.

Nuestras mentes, independientemente de que lo llevemos mejor o peor, están agotadas. Toda esta situación de exposición prolongada, está haciendo surgir cierta sintomatología psicológica y física, a la que la OMS ya le ha otorgado una nominación: Fatiga pandémica.

Es muy probable que sientas algunos de sus síntomas. Aquí tienes una lista de los síntomas de la fatiga pandémica más comunes y algunos consejos para sobrellevarlos, pero lo que sugerimos sin duda alguna, es que acudas a un profesional si generan un nivel alto de malestar.

Síntomas: Recursos:
Sensación recurrente de peligro inminente o pánico. –  Busca desahogo y apoyo emocional en personas cercanas: habla de cómo te sientes.

 

Estado de hipervigilancia o alarma constante. –   Debemos cumplir las recomendaciones para minimizar riesgos, pero es agotador estar constantemente alerta.

Respira hondo, no puedes controlarlo todo, solo hazlo lo mejor que puedas.

El miedo que te paraliza o dificulta distintos aspectos de tu día a día. – Repite una frase que te aporte positividad. Echa un vistazo a nuestro vídeo: «Cómo tener una actitud positiva»

– También puedes ocupar tu mente con recursos agradables: visualiza un futuro positivo, piensa en una canción motivadora, emprende un proyecto, busca un nuevo hobbie.

Sientes agotamiento psicológico, frustración, hartazgo, tienes la sensación de que estás “sobrepasado”. – No te sientas culpable por parar y cuidar de ti mismo.

– No te exijas más de lo que puedes dar.

– Descansa, busca una motivación, visualiza un futuro positivo, intenta extraer un pensamiento positivo del total del día y sobre todo desahógate.

Sensación de aislamiento, necesidad de socializar. – Se puede mantener una vida social activa respetando todas las normas de seguridad. Recurre a lugares abiertos y sobre todo a internet.

– Internet no solo te ayudará mantener el contacto con tus seres queridos, también puedes encontrar juegos en línea, voluntariado de acompañamiento o foros, en los que te abrirás a una nueva comunidad y conocerás gente nueva.

Sensación de indefensión. – No te centres en todo aquello que desconoces o que te hace vulnerable. Fija tu atención en aquello que está bajo tu control.

– Puedes establecer un plan de acción contra el COVID (higiene, mascarilla, zona de lavado de suelas de zapatos…)

– Puedes organizar por escrito también un plan de contención por si tu o alguien de tu hogar se enferma.

– Tomar las riendas puede darte seguridad.

Pensamientos negativos o catastróficos. – Identifica, respira hondo y bloquea los pensamientos negativos ya que generan malestar.

– Puedes ocupar tu mente con un mantra para bloquearlos, algo como: Calma, todo pasa, solo es cuestión de tiempo.

– Si no puedes ignorarlos, discútelos. Analiza su contenido y genera alternativas más razonables y menos dañinas. Debate con esos argumentos más amables cada vez que afloren.

–        Consulta como lidiar con ellos en el articulo: «Cómo afrontar los pensamientos negativos»

Pensamientos monotemáticos del COVID. – Evita hablar constantemente del coronavirus o de la evolución pandemia.

– Puedes crear una lista de temas agradables que comentar.

Necesidad de indagar sobre la situación.

Búsqueda activa y reiterada de información sobre el COVID y la pandemia.

– Piensa en que no hay descubrimientos cada día sobre el tema.

– Ya nos bombardean de información, procura no ceder y entretén tu mente con cosas agradables.

– Mantente informado solo en medios oficiales y no excedas los 30 minutos diarios.

Saturación informativa. – Desconecta.

– Debes infórmate de aquello que te afecte directamente (toques de queda, restricciones de tu ciudad, ect.). Aun así, tienes derecho a desligarte de la información general, si eso te está agotando o generando malestar.

Dificultad para concentrarte. – Permítete un descanso, desconecta, duerme 8 horas, mímate, date un capricho… La mente también se cansa.
Nerviosismo, agitación o tensión muscular.

 

 

– Practica la respiración profunda, haz relajación, ejercicio, estiramientos, yoga.

– Tenemos un video en nuestro canal de YouTube que puede ayudarte: Relajación Muscular Progresiva de Jacobson

La incertidumbre me genera un malestar intenso. – Es difícil, pero debemos aceptar la incertidumbre. Luchar contra ella, tratar de averiguar lo que es imposible de prever es agotador y una tarea inútil.

– Respira hondo, céntrate en el ahora:  en lo que sí sabes y en lo que puedes controlar realmente.

– Se amable contigo mismo y flexible con tus planes y metas.

Noto mayor ritmo cardíaco, urticarias, respiración acelerada, sudoración, dolores de cabeza o problemas para dormir. – Todos ellos, son síntomas somáticos de ansiedad. Puedes probar la practica relajación (puedes ver nuestro vídeo de «Relajación Guiada», la meditación, ejercicios de conciencia plena, y sobre todo, trata de expresarte y liberar tus emociones.
Comprobación personal y constante de la sintomatología. (Hipocondría). – ¡No te autoexamines! Está bien que estés atento a los síntomas, pero no los busques constantemente.

– Puedes tratar de limítalo a una toma de temperatura al día. Un “chequeo” rápido cada dos días.

– Si crees encontrar algo mantén la calma. Respeta las normas de distancia social, pero no te alarmes hasta que aparezcan varios días seguidos. Si permanecen, sigue las vías de actuación establecidas.

 

Me alarma/afecta considerablemente la información que me llega sobre la pandemia. – Contrasta en medios oficiales o ignora la información que nos llegue de terceros o las redes sociales.

 

 

Si te interesa este tema y crees que necesitas ayuda psicológica o psiquiátrica, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Luna Cánovas Requena

Psicóloga Junior en Promentium – Salud y Bienestar

 

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