EL NIÑO DESOBEDIENTE

EL NIÑO DESOBEDIENTE

 Estas son las típicas frases que decimos cuando sentimos que nuestro hijo es desobediente:

“Lo hemos probado todo, y ya no hay nada qué hacer. Este hijo no tiene solución”

“Hemos cambiado todas las normas, pero todo le da igual”

“Lo castigamos con lo que más le duele, pero pasa de todo”

Etc, etc, etc…

Qué sensación de hastío, de impotencia y fracaso personal sentimos los padres cuando nuestros hijos no nos hacen caso, no cumplen con nuestra expectativa de obediencia.

Cuando tenemos un bebé decimos orgullosas las mamás que es muy bueno porque come y duerme bien, lo cual es algo anhelado para completar nuestra expectativa de “bebé bueno”. Vemos cómo las madres que no descansan en los primeros meses de vida de su hijo, que la familia entera sufre las tensiones de los cólicos del lactante, llantos, vómitos, insatisfacción con la lactancia, con el sueño y demás, miran asombrados a los padres que dicen que su hijo es muy bueno, como si hubiera que cumplir con ese entramado social de que los hijos vienen a facilitarnos la vida, a completar nuestro narcisismo, narcisismo muchas veces herido por nuestra historia personal.

“Este hijo hará lo que yo diga mientras que viva en esta casa”

“Sólo hará lo que yo diga hasta que sea mayor de edad, pues yo soy la responsable”

Normas, normas y … más normas

¿Seguro que lo hemos probado todo? ¿Seguro que no podemos hacer nada más? ¿No os parece en los casos de padres que tiran la toalla que hay algo bloqueado, como cuando una tubería se atasca y por más que hagamos y productos que le echemos, aquello no avanza? Quizá ése sea el problema: que haya algo de tiempo atrás que impida el vínculo afectivo entre los padres y sus hijos. Es un tema delicado pues no se puede generalizar, pero podemos pensar qué es lo que nos hace ser padres, y yo os invito a elegir esta respuesta: haber sido hijos.

Desde la infancia llevamos una historia personal de aprendizajes, de experiencias, de emociones, de amores y desamores, encuentros y desencuentros, ya empezando desde el parto: nacemos con desgarro, con angustia y lloramos nuestro primer grito de vida pues sin él es difícil respirar por uno mismo. Y es en este momento en el que le decimos a nuestra madre: “aquí estoy, y ahora me agarraré a ti mucho tiempo, te usaré y te necesitaré para crecer”

¿De verdad pensáis que hace falta tanta norma y castigos para estar bien en nuestra convivencia? ¿O el concepto de obediencia responde más a un proceso de identificación sano, en el que el amor a los padres hace que los niños quieran ser como ellos, colaborar, ayudar…y disfrutar juntos? Yo pongo más peso en la balanza por esta segunda opción.

Es el amor a la madre lo que hace que el niño quiera controlar los esfínteres:

“ya no me haré la caca encima sino en ese orinal porque me lo pide mamá”

“Escucho a mi madre y empatizo con ella, porque ella siempre lo ha hecho así…es más, es lo que he visto en mis padres, y no sé hacerlo de otro modo”

“Hago los deberes porque quiero aprender para crecer y ser personas felices como mis padres”

Hay una diferencia enorme entre hacer las cosas por obligación o por amor: EL DESEO DE LIBERTAD. Querer crecer se facilita cuando los padres crecen y dejan a su hijo que pueda elegir, que se equivoque, que pueda sentir angustia y tenga opciones de formar una identidad libre, sin coacciones o imposiciones.

Hay un perfil de padres temible para el desarrollo psíquico de los niños que son los narcisistas, pues estos chicos tienen que responder a las exigencias que ellos necesitan para estar bien, pero no empatizan con las necesidades del niño. Son padres como caprichosos, que si los niños no cumplen con todas sus exigencias o mandatos, se sienten muy mal, y fuerzan al niño a extremos insostenibles, incluso pueden volcarle su ira cuando éstos fallan, en vez de empatizar con ellos.

En muchas ocasiones vemos este tipo de familias en nuestras consultas, padres marcados por una historia cargada de carencias afectivas propias, que intentan proyectar en el niño todas sus inseguridades incluso traumas, y es como si quien tuviera que dar seguridad a la vida fuera el hijo, hijo que puede entrar en esa locura abismal de los padres o puede separarse de ellos frecuentemente con algún síntoma, ya que rebelarse de los padres a edades tempranas es difícil (objetivo que será vital en la adolescencia). También puede generar un trastorno del estado de ánimo en los niños, en el que contamos con detalle en el anterior post

Cuando los chicos crecen pasará algo parecido, pues transitar la adolescencia y elaborar el duelo que genera el hecho de dejar la infancia para asumir una vida adulta y marcada por responsabilidades es más difícil ante unos padres con exceso de demandas narcisistas (éstos están siempre recordando al hijo que es pequeño y que tiene que seguir dependiendo de su deseo, por lo que impide el acceso a lo social, de sumo interés para estructurar una identidad adulta).

Consejos

Dejemos que los chicos crezcan libres, con una verdadera identidad propia, aunque no sea la personalidad que más nos hubiera gustado para ellos. Dejemos que nuestros hijos funcionen por sí mismos y se desarrollen a su ritmo, sin imposición alguna que fuerce lo más natural, que es la vida.

¿Por qué no calmarnos? Hemos tenido hijos para disfrutar de ellos un tiempo, darles amor, cuidarlos, darles un hogar digno y que se vayan, pero cuando esto ocurra, que quieran volver a visitarnos y a compartir momentos bonitos. Que un niño crezca implica que aprenda a decir “NO”, por rabia que nos dé y dolor que nos cause. Que un niño viva implica que a veces tome decisiones que no le beneficien, y aun así acompañarlos en su camino sin intrusiones ni manipulaciones, para que pueda conocerse a sí mismo y el día de mañana poder actuar en libertad.

¿Os animáis a jugar a ser padres felices? ¿nos atrevemos a retirar premios y castigos, a ver qué pasa? ¿Dedicamos tiempo a realizar actividades apasionantes…en vez de a estar supervisando continuamente la mochila o deberes de nuestros peques?

Os invito a vivir una paternidad feliz, que aunque no consigamos logros no dejemos de llevarnos bien y disfrutar juntos. Tal vez así los procesos de identificación puedan funcionar para crear una identidad sana y fructífera.

Y si no es así, hay espacios terapéuticos en los que se puede encontrar respuestas a las preguntas sobre todos estos temas. Desde Centro Promentium estamos encantados en atender su demanda. No dudéis en consultar con nosotros. Será un placer atenderos.

Ana Belén Tejero Martín

Psicóloga Clínica especializada en el ámbito infanto-juvenil

Foto de Monstera en Pexels

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Optimizar el estudio: organizarse es la clave

Optimizar el estudio: organizarse es la clave

 


Organización

  • Tener en cuenta
  • Priorizar
  • Fechar

 

Tener en cuenta

Para una adecuada organización debemos por tener en cuenta, no solo las tareas, también el tiempo del que disponemos y los días que en realidad no son de utilidad (cumpleaños, eventos, días de descanso, posibles malestares: menstruación, cita con dentista, resacas, etc.)

Priorizar

No perdamos el tiempo escogiendo el orden sin pensar. Debemos optimizar nuestros esfuerzos de modo que, si hay un imprevisto, lo más urgente ya esté hecho. Esta tabla puede servir de guía:

#1: Lo más urgente e importante se hace lo primero. Lo que más nota aporte, lo indispensable para aprobar: trabajos, exposiciones, exámenes…

#2: Lo que es urgente pero no importante, se puede hacer en segundo lugar. ¿Por qué? Porque corre prisa, pero no pasa nada si no llevas hechos los deberes, pero puedes tener problemas si no entregas un trabajo.

#3 Lo que es importante pero no urgente, hay que tenerlo muy en cuenta. Debemos decidir cuando hacerlo y ocuparnos de ello cuanto antes para que no nos pille el toro. Como es importante, tiene prioridad, pero no tanto como lo urgente, ya que la deadline está más próxima. Por tanto, si es posible se hará cuanto antes, si no se decidirá cuándo ponerse a ello.

#4 Lo que no es ni importante ni urgente, sin duda debe hacerse, pero es lo más prescindible. Si te ves apurado, esto es lo que se aparta para otro día.

¡A tener en cuenta!

  • Puede que dentro de lo urgente (#1 o #2) haya tareas #4, por ejemplo: dentro de una exposición, debemos tener la información, memorizar el discurso y preparar el PowerPoint. Es necesario que esto esté hecho ya que es prioridad 1, pero no tiene porqué tener efectos y estar bonito… Si hay otras cosas prioritarias nivel 1, es mejor tenerlo todo acabado, dejando los arreglos y detalles para cuando lo urgente esté acabado. Si nos dormimos en los laureles escogiendo las mejores ilustraciones, puede que no nos dé tiempo a memorizar el texto como es debido o incluso acabar la presentación.
  • Dentro de lo #2, ya que no son cosas importantes, seguro que encontramos cosas que delegar. En los estudios es menos común, pero también encontramos cosas urgentes sin tanta importancia: como imprimir el trabajo, escoger la portada, comprar materiales… Podemos pedir ayuda a alguien que nos ahorre un tiempo muy valioso, pero asegúrate de que sea una persona de confianza, o que tengas el tiempo necesario para hacerlo por ti mismo si la ayuda falla.
  • Ten en cuenta el tiempo necesario para cada tarea, puedes dejar para mañana unos deberes, ya que se hacen en 30 minutos, pero no puedes apurar si se trata de un trabajo entero. Para eso van los siguientes consejos.

 

Fechar

Es muy fácil caer en la procrastinación y postergar las tareas, pero a veces nos fijamos demasiado en la fecha y poco en el grueso de la tarea. Me explico:

  • Si tengo un ejercicio de cálculo y lo suelo resolver en 20 minutos, seguro que lo puedo dejar para el día antes.
  • Si tengo que entregar una redacción, que me suele llevar un par de horas, puede que lo deje para el día de antes, pero ¿Cuánto tiempo me sobraría para otras tareas urgentes? ¿quiero arriesgarme cuando tengo el tiempo ahora?
  • Si tengo un trabajo de 40 folios, ¿es realmente posible dejarlo para la noche de antes? La respuesta es NO. Todos lo hemos hecho, ¿pero a qué precio?: mal acabado, menos horas de sueño, ansiedad, otras tareas sin hacer…

Antes de retrasar algo para el último día, debemos ver si es posible realmente hacerlo en tan poco tiempo. Debemos preguntarnos:

  • ¿Cuánto suelo tardar?
  • ¿Realmente lo puedo dejar para el día de antes?
  • ¿Tengo espacio para otras tareas o imprevistos?
  • ¿Cómo es de importante que esté bien hecho?

Hay distintas claves para no procrastinar, pero una importante es saber los límites hasta dónde puedes retrasar las tareas.

Para esto, una vez consultes tu agenda, puedes colocar en un calendario de vista mensual cada tarea un día antes de su fecha límite, para hacerte una idea de los días de agobio o relax. Así puedes decidir si descansar o adelantar trabajo. Incluso puedes usar un sistema de colores para destacar las fechas límite verdaderamente importantes.

También se pueden colocar a modo de lista, pero es menos visual y se tiende más a dejarlo para otro día. El calendario puede agobiar, al ver todas las tareas pendientes, pero eso es lo que buscamos, un motivo para no dejarlo para mañana y ponernos ¡manos a la obra!

Una forma útil es poner tus propias fechas límite:

  • Calcula cuanto tiempo va a llevarte la tarea y sé consecuente con el tiempo del que dispones.
  • Afrontar un trabajo de 40 folios se puede hacer cuesta arriba y no encontrar el tiempo para ponerte, pero si lo divides por submetas, será más sencillo y abarcable.
  1. Divide el trabajo en partes, el examen en temas, el estudio en páginas…
  2. Calcula el tiempo que te llevaría aproximadamente cada una.
  3. Establece fechas límite para cada apartado/grupo de tareas.
  4. Trata las fechas límite como si fueran reales, de hecho lo son, seguro que si las retrasas acumularás trabajo y a tu yo del futuro no le hará ninguna gracia. No te haces ningún favor sumando ansiedad, nervios, incertidumbre a tus tareas o falta de sueño. En éste artículo puedes informarte sobre las consecuencias del déficit del sueño.
  5. Ten en cuenta en el nuevo fechado el tiempo real del que dispones, guardando espacio para imprevistos y otras tareas. Sé realista, ten en cuenta el tiempo verdadero que te ocupa la tarea, con distracciones, etc. y ajústalo si al comenzar ves que vas más lento de lo esperado.
  6. Puede ser útil establecer cortafuegos: días libres de merecido descanso, que pueden convertirse en días de compensar trabajo acumulado o de adelantar tareas si surge un evento que no nos queremos perder.
  • Coloca bien destacada la fecha límite y calculando el tiempo necesario, ve colocando las metas hacia atrás. Así, el día que no tengas tanta carga, puedes avanzar e ir tachando cosas de la lista.

 

¡El trabajo de hoy es el descanso de mañana!

Ejemplo:

calendario

Luna Cánovas Requena

Psicóloga General Sanitaria

Foto de Rawpixel.com en Freepik

 

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Relaciones tóxicas

Relaciones tóxicas

Llamamos relación al trato o asociación que se da entre dos o más personas. En ocasiones, al hablar de relaciones tóxicas tendemos a pensar únicamente en relaciones amorosas o de pareja. Pero esa toxicidad puede ocurrir en cualquier ámbito:

  • Amistad
  • Trabajo
  • Compañeros de clase
  • Familia
  • Pareja

Factores que intervienen

Antes de entrar en aquello que caracteriza a una relación tóxica, me gustaría hablar de dos factores a partir de los cuales se puede constituir este tipo de vínculo:

  • Personas tóxicas

Se trata de individuos cuya personalidad, aprendizaje vital, presencia y/o actitud hace que resulte dañina para las personas con que se relaciona. Suelen poseer una gran inseguridad y falta de empatía, existiendo diferentes perfiles: victimistas, narcisistas, descalificadores, agresivos, manipuladores, etc.

  • Dinámicas tóxicas

Lo que es tóxico es la forma de relacionarse de ambas personas. Se produce poco a poco, sacando aspectos y modos de actuar de cada uno que no se dan con otras personas. Suelen llevar a intentos de cambio y una posterior frustración al ver que no se consigue. Ambos miembros son responsables del mantenimiento de dicha dinámica relacional.

 

Características generales: cómo detectar si estoy inmerso en una relación tóxica

  • Esa relación nos supone un desgaste, como si estar con esa persona nos restara energía.
  • En ocasiones se basa en el control y autoridad de un sujeto sobre otro, no existiendo en cambio libertad y respeto mutuo.
  • El sentimiento que tenemos respecto a la relación es negativo; sentimos frustración, impotencia, ansiedad, rabia, miedo, etc.
  • No puedes ser tú mismo.
  • La otra persona te recuerda tus defectos constantemente, te utiliza o critica.

 

¿Por qué seguimos inmersos en una relación tóxica?

Las causas pueden ser muy variables de una persona a otra, pero como norma general, como variables mantenedoras de una relación tóxica podríamos nombrar las siguientes:

  • Repetimos patrones del pasado, muchas veces de manera inconsciente. “Más vale malo conocido…” … (incluso relaciones que hemos vivido en nuestro entorno durante la infancia) aunque no nos hagan sentir bien, mostrándose como una especie de zona de confort.

 

  • Creencias irracionales respecto a que, a pesar del daño que nos produce, la persona tóxica es mejor que nada. Provocada por el miedo a la soledad o al abandono en sí.

 

  • Inicio positivo de la relación. Puede que no todo haya sido negativo. El buen inicio de una relación que posteriormente se tornará tóxica o el juego de seducción que emplea al comienzo una persona tóxica nos hace sentir muy bien, únicos y especiales para alguien. Este recuerdo puede actuar de anclaje para el mantenimiento del vínculo a pesar de que ahora las cosas sean muy diferentes, con la esperanza de volver a ese estado en el futuro.

 

  • Necesidad de vinculación. Sentirnos cuidados, protegidos y queridos, aunque sea de una forma inestable y dañina.

 

  • Presión social. Existe un “guion” o camino a seguir impuesto por los padres, la sociedad, etc. Por ejemplo: sentirnos “obligados” a mantener una antigua amistad que ya no nos aporta nada positivo, tolerar el comportamiento de una persona por ser miembro de la familia, no romper una relación de pareja por el “qué dirán”, permitir que nos traten mal en el trabajo para no perder esa estabilidad económica, etc.

 

  • Dependencia emocional. La persona dependiente puede necesitar del otro en diferentes aspectos que no se atreve a hacer por sí mismo, por su propia inseguridad.

 

Recomendaciones para salir de una relación tóxica

  • Rompe con el aislamiento, expresa cómo te sientes a otras personas.
  • No normalices la situación y ciertos comportamientos.
  • El querer no lo puede todo, a veces es necesario soltar lo que nos daña.
  • Cambia la perspectiva. Reflexiona sobre qué le aconsejarías a alguien especial para ti que estuviera pasando por tu misma situación. Echa un vistazo a nuestro artículo: “Cómo hacer cambios en tu vida”
  • Pide ayuda.
  • Practica el autocuidado.

 

Cuando no podemos escapar, ¿cómo sobrevivimos?

A veces puede ser muy doloroso o difícil dejar de tener contacto, bien sea porque se trata de un familiar cercano, un entorno laboral al que de momento no es posible renunciar, etc. Podemos hacerte algunas recomendaciones como las siguientes:

  • Mantén la distancia. Reduce al mínimo el contacto y sírvete de la presencia de otras personas que ayuden a disminuir la tensión entre ambos.

 

  • Sé asertivo/a. Debemos ser claros, exponiendo cómo nos sentimos, intentando dar una alternativa o solución al conflicto. No obstante, debemos hacerlo de forma asertiva, no entrando al enfrentamiento ni dejándonos llevar por el otro, pero sí bloqueando su manipulación y manteniendo nuestro punto de vista. Lee “Problemas de asertividad” para conocer más sobre este término.

 

  • Realiza actividades y relaciones agradables y positivas. Para contrarrestar dicho desgaste, deberemos continuar con nuestra vida, mimarnos cuando estemos a solas. Mantener nuestras rutinas y proyectos a pesar del malestar que nos provoque esa persona y cuidar nuestra autoestima.

 

Si te ves inmerso en una relación tóxica, y estás encontrando dificultades para salir de ella, no dudes en contactar con un profesional que pueda ayudarte en este proceso. En nuestro centro disponemos de profesionales especializados en pareja que pueden orientarte tanto individual como a nivel de pareja y familiar.

Así mismo, si es una relación de pareja que se ha convertido en un maltrato o violencia de algún tipo (psicológica, física, económica, sexual, …), te recomendamos que contactes con los organismos dispuestos en tu región para orientarte y ayudarte con esta situación. El teléfono para víctimas de violencia de género es el 016, aunque también puedes dirigirte a la Red de Centros de Atención Especializada para Mujeres Víctimas de Violencia (CAVI) y/o al Equipo Municipal de Atención a la Violencia de Género (EMAVI).

En caso de violencia familiar, en Murcia contamos también con un Equipo de protección y atención a la familia (EPAF), al que pueden acudir víctimas de violencia de género y doméstica.

 

Sonia Otálora Ballester

Psicóloga General Sanitaria

Foto de Anthony Shkraba en Pexels

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Los niños en la pandemia

Los niños en la pandemia

INTRODUCCIÓN

Una buena forma de lidiar con nuestras angustias es poderlas pensar y poderlas compartir, y es por eso que hoy vamos a hacerlo hablando sobre la complicada y difícil situación que estamos viviendo en este último año de nuestras vidas, que nos afecta a todos aunque de forma muy distinta.

Es por ello que desde ya quiero transmitir la idea de que estamos sufriendo, y no que estamos enfermos o trastornados a nivel mental. Digo esto porque leo muchas noticias atemorizando que vendrá una pandemia de enfermedades mentales, como si lo que estuviera mal fuera nuestra mente, y lo que pienso que le pasa a nuestra mente es que está sometida en este último año a un gran campo de batalla, a veces agotador, y no siempre que luchamos, podemos ganar.

Todos estamos peleando con la fantasía de la enfermedad, la pobreza, la crisis, la muerte, etc, y la mayoría de nosotros lo podemos nombrar, pero algunos niños lo actúan más que decirlo, o bien portándose mal, desobedeciendo y moviéndose en exceso, otros estando como abatidos, inatentos, sin querer hacer tareas, desmotivados, incluso con somatizaciones, y también en el sueño, en la alimentación…(de hecho, la gran parte de la población ha aumentado de peso debido al confinamiento)

CÓMO SE VEN AFECTADOS LOS NIÑOS POR LA PANDEMIA

Estas consecuencias en los niños, en sus vivencias, ocurre siempre, ya que es la forma en la que los niños cuentan y manifiestan lo que les pasa. Por eso quienes trabajamos desde la psicología infantil sabemos de la importancia del juego, el dibujo libre, lo simbólico y la expresión espontánea de los pequeños en nuestras consultas como modo de escucha de sus conflictos psíquicos. Te invito a que leas el artículo “Trastornos del Estado de Ánimo en Niños”

La mente de los niños no está tan organizada como la nuestra, en cuanto que el límite entre la fantasía y la realidad se encuentra como desdibujado, y además no cuentan con la historia de experiencias y aprendizajes de vida que los adultos contamos, que son “cosas de las que tirar”.

Lo que nos pasa a los adultos ahora es que nos está costando soportar la realidad, y vivimos descentrados, pensando en otras cosas (nuevas normas, miedos, dudas, privación de libertades, etc), con lo que los niños están respondiendo como pueden a esta realidad imperante.

Pienso que los niños durante la pandemia están respondiendo on line mejor que muchos adultos, pero esta forma de mantener la necesidad social y de grupo tiene también sus límites, ya que puede suplir ciertas necesidades pero no todas, por ejemplo lo corporal. Una pantalla nunca podrá hacer suplencia del cuerpo a cuerpo que tanto se necesita en la adolescencia.

Lo que deberíamos entender es que ahora nadie debería estar bien, y esto incluye a los menores.

CÓMO PODEMOS AYUDARLES EN ESTA ETAPA

Nuestro trabajo sería ahora ayudar a los padres a entender a los niños y a sí mismos su propio dolor, no exigir demasiado ni que esos padres se autoexijan tanto pues estamos viendo casos de padres que pierden su función protectora y de bienestar por convertirse en los profesores de sus hijos, y además ellos mismos se evalúan pues quieren ser maestros ejemplares incluso aprobar exámenes.

Además ahora hay un mayor riesgo de caer en el error de “etiquetar” a los chicos, sin tener en cuenta que éstos gozan de una mente maravillosa en desarrollo evolutivo, dinámica y cambiante, pero también muy permeable a las emociones de los adultos de su entorno.

Estamos atravesando un duelo de grandes pérdidas: libertad, seguridad, confianza, narcisismo…y los niños además pierden el juego, el contacto físico y el movimiento, imprescindible para su desarrollo evolutivo sano.

Además los grandes medios de comunicación masiva transmiten un constante miedo de que hay “bichos asesinos” por todas partes, que incluso dibujan y personalizan, le dan forma, color y hasta movimiento, siendo esto muy fácilmente llevado a su mundo de representaciones internas y a fantasearlo tal cual en lo literal.

He visto niños que no quieren ir al parque a pesar de que en esos momentos estaba permitido, o no han querido ir a un cumpleaños por la fantasía inconsciente de culpa por si contagian a sus abuelos.

Los niños sufren la continua amenaza de que sus abuelos pueden morir, palabras éstas y conceptos que se repiten hasta la saciedad en las grandes pantallas, algo que es lo peor que le podría pasar a muchos niños, ya que en muchos casos son los abuelos quienes sostienen a los pequeños como sustituto de los padres, y son los grandes protectores de éstos, incluso los sabios de la familia.

Una vez me contó una niña que su abuela siempre se sentaba a su lado cuando su mamá la obligaba a comer lo que no le gustaba, y la protegía de estos momentos de tensión haciéndole su comida favorita. Pienso que los niños representan en su mundo interno a los abuelos como quienes los protegen y calman.

Es por ello que se podría tener cuidado y transmitir la idea de que los mayores de ciertas edades se deben cuidar más, de este virus y de otras muchas cosas como caídas y demás, pero no comunicar tanto el riesgo de perder a nuestros abuelos con tanta insistencia en lo letal.

Además en estos momentos muchos adultos están desbordados, sobrecargados y esa idea de “disfrutar juntos en casa” que viene muy bien también puede ser contraproducente, ya que se pierde intimidad, a veces se borran los límites, y por eso la escuela cumple una función separadora para que cada cual en la familia tenga su propio espacio.

El exceso de contacto potencia los estallidos de los cuidadores, incluso la violencia (gritos, insultos, amenazas, pasos al acto). Una familia cerrada sobre sí misma potencia lo endogámico, como sin poder metabolizar sus propios deshechos.

Los niños no deben quedar cerrados en la situación familiar, y de ahí la gran importancia de lo grupal, que si ahora no podemos, debemos insistir en escuchar otras voces, hablar por teléfono, conectarse con el grupo on line, facilitando siempre hablar a los niños con personas externas al núcleo familiar.

En los niños se da un “contagio afectivo”, sin llegar a poder pensar sus emociones. Así, si una mamá que sostiene en su regazo a un bebé se asusta, es probable que el bebé llore o se asuste en una especie de temor que se mete dentro, quedando el niño arrasado e impregnado sin poderlo comprender.

Los cuidadores también deben de cuidarse

Algo así está ocurriendo ahora, y es de suma importancia que los cuidadores puedan sentirse sostenidos, y que todo lo que hagan pensando en lo mejor para sus hijos lo hagan pero no bajo un prisma de exigencia y rendimiento, ahora más que nunca bajando mandatos y normas, ya que estamos en un momento en el que hay exigencias sí o sí: las nuevas normas, que por cierto, cambian a cada rato, tanto que a veces ni nos enteramos.

Por eso la mirada que tenemos que devolver a nuestros niños debe incluir el hecho de saber mirar ese sufrimiento que estamos pasando.

CAMBIOS MÁS USUALES QUE HA PROPICIADO LA PANDEMIA

Los más pequeños que ya habían adquirido el sueño autónomo y el control de esfínteres, es frecuente que hayan vuelto al colecho, a frecuentes despertares nocturnos buscando el refugio de sus figuras de apego, y a mojar la cama de nuevo.

También aumenta la agresividad y el retraimiento según la tendencia de los niños, ya que sentir que un adulto está mal es muy complicado para ellos, ya que no pueden digerir solos las emociones. Necesitan la ayuda adulta para poder “tragar”, y ahora nosotros estamos menos disponibles.

Hay chicos que se muestran como estando maravillosamente bien, negando todo tipo de problema para contentar a los adultos en una “sobreadaptación”, por lo que debemos esperar el momento del estallido, y estamos viendo muchos más chicos con clínica ansiosa, incluso con verdaderas crisis de ansiedad, ya que lo exigido no se puede sostener mucho tiempo.

Muchos chicos llegan a hacer muchos chistes, como para divertir a los demás y encontrarlos de buen humor (un bonito espejo en el que reflejarnos, a veces necesitamos una buena imagen especular)

Lo que les salva al menos de lo que estamos viviendo es la idea de que a los niños este virus no les afecta demasiado, algo que no es igual para los adolescentes, en los que se da un matiz diferente, en los que vamos apreciando que está la idea de la propia muerte, con lo cual si en la adolescencia se da una omnipotencia (para transitar el duelo a la infancia) ésta ahora aumentará para negar esta dura realidad, “a mí no me va a pasar nada”. De hecho los adolescentes son quienes más han interrumpido el confinamiento y han llegado a hacer reuniones, visitas, fiestas, etc.

Pero como todo mecanismo de defensa contra la angustia, la desmentida de la propia muerte también fluctúa con el temor a morir.

Como la adolescencia es diferente a la infancia, dedicaré otro escrito para poder reflexionar, y os dejo el mensaje de ayudarnos, apoyarnos, escucharnos, sobre todo cuidar a nuestros cuidadores.

La idea sería instaurar que los chicos están afectados por los adultos y por la sociedad, pero no enfermos. Les pasa cosas diferentes que a nosotros y deben tener vías de expresión para poder desmenuzar, metabolizar, digerir, tragar, vomitar…todo lo que estamos viviendo.

Ahora sostener a otro no es sencillo porque nos cuesta sostenernos a nosotros mismos, y necesitamos apuntalarnos más que nunca, pero cuando el adulto se siente escuchado puede escuchar mejor.

Abramos nuestra mente, no nos encerremos en una locura exigente y sádica de tareas y productividad, ya que de ésta saldremos conservando nuestra energía y cuidándonos más que nunca los unos a los otros. A pesar de sentirnos golpeados, la salida a todo esto será colectiva.

Tener una organización y tareas evita el caos y fomenta la sensación de poder crear, con lo cual es calmante. Pero el objetivo ahora no debe ser la tarea y la producción.

A los docentes, sanitarios, maestros, y otras figuras de referencia os animo a que os conectéis on line o llaméis a los niños no tanto para mandar tareas y cumplir con un programa, sino para preguntar “cómo estás?, cómo lo llevas? Cómo está tu familia?” y recordar a los niños que seguimos cuidándolos y manteniendo el vínculo y que esto pasará.

Visita nuestra página de Recursos; quizás alguno de ellos pueda ayudarte. También puedes echar un vistazo a la web de uno de nuestros colaboradores: Escuela Infantil Origami.

Ana Belén Tejero Martín

Psicóloga Clínica especializada en el ámbito infanto-juvenil

Imagen creada por Prostooleh, Freepik

Altas capacidades en adolescentes

¿Qué son las altas capacidades?

Altas capacidades son aquellas capacidades intelectuales que se diferencian en su forma de las capacidades intelectuales del resto de personas.

Una alta capacidad no es solo una capacidad intelectual diferente en cantidad o nivel (cuantitativo), es decir, un niño que saca notas altas no tiene altas capacidades solo por ello, sino que debe haber una diferencia en la forma, en la cualidad de sus habilidades. Estas personas procesan la información, aprenden y reflexionan de forma diferente. No es que piensen más.

Un “talento” sí tiene la diferencia en lo cuantitativo, es decir, en el nivel. Por ejemplo, un niño con talento simple de matemáticas es aquel que aprende igual que los demás niños, pero que obtiene resultados mucho más altos en matemáticas. Un niño con talento compuesto es aquel que destaca en dos o más áreas. 

Una alta capacidad es un “potencial”, es decir, si no se trabaja y se desarrolla termina por perderse, por eso es importante tener en cuenta que no solo hay una parte de habilidad mental en las altas capacidades, sino también debe haber un interés y una motivación de la persona por desarrollar esa habilidad. Suele ocurrir que, si les interesa un tema en concreto, leen mucho sobre ello, preguntan y buscan información.

A veces a estos niños se les atribuyen problemas de atención, porque pueden estar distraídos en clase y se muestran inquietos, esto ocurre porque sus intereses van más allá de lo que se les está enseñando en clase. Esto explica la paradoja del niño con altas capacidades que suspende, aunque lo habitual es que tengan un alto rendimiento académico, pueden suspender debido a su falta de motivación.

¿Cómo diferenciar un problema de atención e hiperactividad de una alta capacidad?

Mediante la evaluación de un profesional se puede distinguir perfectamente, ya que la forma de pensar de alguien con altas capacidades no es igual a la de otras personas. Además, hay que dar sentido a la falta de atención y el motivo de esa distracción. En un caso será por una incapacidad de mantener la atención y en el otro, por una falta de interés.

¿Los padres qué pueden observar y cómo es preferible que respondan?

Conviene que los padres atiendan al desarrollo de sus hijos y aunque no sepan exactamente cuándo corresponde una etapa u otra, sí pueden comparar con el resto de niños en general.

Estos niños suelen aprender a hablar muy rápido o el tipo de palabras que empiezan a utilizar es propio de niños mayores a su edad. Por ejemplo, un niño de cuatro años puede tener un vocabulario propio de un niño de diez años.

Si los padres están pendientes de los intereses que tienen sus hijos, sería bueno facilitar que los desarrollen. Esto quiere decir que si les gusta leer, tratar de potenciar la lectura. Si les gusta la geología, apoyar ese interés. Si les interesa alguna actividad concreta como la música, apuntarles a academias donde puedan desarrollarse.

Algunos padres y madres pueden reaccionar ante un diagnóstico de altas capacidades con sorpresa, otros con alegría. También hay quien dice sentir agobio, por no saber qué hacer, por la responsabilidad de estar a la altura de las necesidades de sus hijos o por miedo a lo desconocido, entre otras cosas. Lo mejor es siempre pedir ayuda profesional, para gestionar la situación de una manera óptima.

¿Cómo es una adaptación curricular para altas capacidades?

Se deben adaptar el temario y la forma de dar la clase a la forma de aprender del niño. Lo ideal es hacer trabajos colaborativos y que investiguen los temas ellos mismos, pues no responden muy bien a temarios repetitivos ni a memorizar sin más, sin cuestionarse, sin practicar y sin comprobar.

Dar un temario de un nivel superior o adelantar un curso no es suficiente para niños de altas capacidades, aunque sí es suficiente para talentos.

¿Hay que trabajar las emociones en niños con altas capacidades?

En general la inmensa mayoría de los niños suelen reaccionar de forma positiva ante la noticia de tener altas capacidades, pero es muy importante la forma de contárselo. Seguramente él o ella ya sabía que era diferente, pero dependiendo de cómo se le plantea la situación, pueden sentirse “raros”. Si perciben que se ponen sobre sus espaldas unas expectativas demasiado altas pueden estar sobrepasados.

En consulta no se suelen trabajan las altas capacidades en sí, pero sí algunos problemas que se derivan. Por ejemplo, si un niño tiene afectada su relación con otros niños, precisamente porque es percibido como diferente, ya que no usa las mismas palabras o le interesan otros temas, entonces, hay que abordar sus habilidades sociales, su forma de comunicarse y la tolerancia a la frustración, para que recupere la sintonía con sus compañeros.

¿Qué ocurre con adolescentes de altas capacidades?

La adolescencia es una etapa de maduración muy importante, en la que una de las claves para el bienestar emocional es el afianzamiento del chico o chica dentro de un grupo. También son importantes la autoestima y sentirse responsable de los propios éxitos.

Sabiendo todo esto, es fácil entender que las altas capacidades en sí, no van a hacer que el adolescente esté mejor o peor. Lo esencial será que sus altas capacidades las haya incluido en su adaptación personal, logrando una buena autoestima y una adecuada inclusión en un grupo.

Ana Belén Ortín Aguilar

Psicóloga. Especialista en problemática adolescente.

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