Relaciones tóxicas

Relaciones tóxicas

Llamamos relación al trato o asociación que se da entre dos o más personas. En ocasiones, al hablar de relaciones tóxicas tendemos a pensar únicamente en relaciones amorosas o de pareja. Pero esa toxicidad puede ocurrir en cualquier ámbito:

  • Amistad
  • Trabajo
  • Compañeros de clase
  • Familia
  • Pareja

Factores que intervienen

Antes de entrar en aquello que caracteriza a una relación tóxica, me gustaría hablar de dos factores a partir de los cuales se puede constituir este tipo de vínculo:

  • Personas tóxicas

Se trata de individuos cuya personalidad, aprendizaje vital, presencia y/o actitud hace que resulte dañina para las personas con que se relaciona. Suelen poseer una gran inseguridad y falta de empatía, existiendo diferentes perfiles: victimistas, narcisistas, descalificadores, agresivos, manipuladores, etc.

  • Dinámicas tóxicas

Lo que es tóxico es la forma de relacionarse de ambas personas. Se produce poco a poco, sacando aspectos y modos de actuar de cada uno que no se dan con otras personas. Suelen llevar a intentos de cambio y una posterior frustración al ver que no se consigue. Ambos miembros son responsables del mantenimiento de dicha dinámica relacional.

 

Características generales: cómo detectar si estoy inmerso en una relación tóxica

  • Esa relación nos supone un desgaste, como si estar con esa persona nos restara energía.
  • En ocasiones se basa en el control y autoridad de un sujeto sobre otro, no existiendo en cambio libertad y respeto mutuo.
  • El sentimiento que tenemos respecto a la relación es negativo; sentimos frustración, impotencia, ansiedad, rabia, miedo, etc.
  • No puedes ser tú mismo.
  • La otra persona te recuerda tus defectos constantemente, te utiliza o critica.

 

¿Por qué seguimos inmersos en una relación tóxica?

Las causas pueden ser muy variables de una persona a otra, pero como norma general, como variables mantenedoras de una relación tóxica podríamos nombrar las siguientes:

  • Repetimos patrones del pasado, muchas veces de manera inconsciente. “Más vale malo conocido…” … (incluso relaciones que hemos vivido en nuestro entorno durante la infancia) aunque no nos hagan sentir bien, mostrándose como una especie de zona de confort.

 

  • Creencias irracionales respecto a que, a pesar del daño que nos produce, la persona tóxica es mejor que nada. Provocada por el miedo a la soledad o al abandono en sí.

 

  • Inicio positivo de la relación. Puede que no todo haya sido negativo. El buen inicio de una relación que posteriormente se tornará tóxica o el juego de seducción que emplea al comienzo una persona tóxica nos hace sentir muy bien, únicos y especiales para alguien. Este recuerdo puede actuar de anclaje para el mantenimiento del vínculo a pesar de que ahora las cosas sean muy diferentes, con la esperanza de volver a ese estado en el futuro.

 

  • Necesidad de vinculación. Sentirnos cuidados, protegidos y queridos, aunque sea de una forma inestable y dañina.

 

  • Presión social. Existe un “guion” o camino a seguir impuesto por los padres, la sociedad, etc. Por ejemplo: sentirnos “obligados” a mantener una antigua amistad que ya no nos aporta nada positivo, tolerar el comportamiento de una persona por ser miembro de la familia, no romper una relación de pareja por el “qué dirán”, permitir que nos traten mal en el trabajo para no perder esa estabilidad económica, etc.

 

  • Dependencia emocional. La persona dependiente puede necesitar del otro en diferentes aspectos que no se atreve a hacer por sí mismo, por su propia inseguridad.

 

Recomendaciones para salir de una relación tóxica

  • Rompe con el aislamiento, expresa cómo te sientes a otras personas.
  • No normalices la situación y ciertos comportamientos.
  • El querer no lo puede todo, a veces es necesario soltar lo que nos daña.
  • Cambia la perspectiva. Reflexiona sobre qué le aconsejarías a alguien especial para ti que estuviera pasando por tu misma situación. Echa un vistazo a nuestro artículo: “Cómo hacer cambios en tu vida”
  • Pide ayuda.
  • Practica el autocuidado.

 

Cuando no podemos escapar, ¿cómo sobrevivimos?

A veces puede ser muy doloroso o difícil dejar de tener contacto, bien sea porque se trata de un familiar cercano, un entorno laboral al que de momento no es posible renunciar, etc. Podemos hacerte algunas recomendaciones como las siguientes:

  • Mantén la distancia. Reduce al mínimo el contacto y sírvete de la presencia de otras personas que ayuden a disminuir la tensión entre ambos.

 

  • Sé asertivo/a. Debemos ser claros, exponiendo cómo nos sentimos, intentando dar una alternativa o solución al conflicto. No obstante, debemos hacerlo de forma asertiva, no entrando al enfrentamiento ni dejándonos llevar por el otro, pero sí bloqueando su manipulación y manteniendo nuestro punto de vista. Lee “Problemas de asertividad” para conocer más sobre este término.

 

  • Realiza actividades y relaciones agradables y positivas. Para contrarrestar dicho desgaste, deberemos continuar con nuestra vida, mimarnos cuando estemos a solas. Mantener nuestras rutinas y proyectos a pesar del malestar que nos provoque esa persona y cuidar nuestra autoestima.

 

Si te ves inmerso en una relación tóxica, y estás encontrando dificultades para salir de ella, no dudes en contactar con un profesional que pueda ayudarte en este proceso. En nuestro centro disponemos de profesionales especializados en pareja que pueden orientarte tanto individual como a nivel de pareja y familiar.

Así mismo, si es una relación de pareja que se ha convertido en un maltrato o violencia de algún tipo (psicológica, física, económica, sexual, …), te recomendamos que contactes con los organismos dispuestos en tu región para orientarte y ayudarte con esta situación. El teléfono para víctimas de violencia de género es el 016, aunque también puedes dirigirte a la Red de Centros de Atención Especializada para Mujeres Víctimas de Violencia (CAVI) y/o al Equipo Municipal de Atención a la Violencia de Género (EMAVI).

En caso de violencia familiar, en Murcia contamos también con un Equipo de protección y atención a la familia (EPAF), al que pueden acudir víctimas de violencia de género y doméstica.

 

Sonia Otálora Ballester

Psicóloga General Sanitaria

Foto de Anthony Shkraba en Pexels

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7 Claves para mejorar la comunicación en pareja

Mejorar la comunicación en pareja no es tarea fácil, ya que requiere de tiempo y dedicación, pero es posible siempre y cuando haya predisposición por parte de ambos miembros de mejorarla.

Con gran probabilidad, en más de una ocasión habréis tenido rachas con vuestra pareja que os han resultado difíciles de manejar. Estos problemas pueden haber sido diversos: comunicación, sexualidad, afectividad, crianza, economía… Hoy vamos a centrarnos exclusivamente en la comunicación y en qué podéis hacer para mejorarla.

La comunicación puede fallar porque el emisor no lanza correctamente el mensaje, el receptor lo entiende mal, o el mensaje está formulado erróneamente. Puede haber fallo en uno, en varios o en todos ellos.

¿Qué podemos hacer para mejorar la comunicación en pareja?

  1. Dedicad un rato para poder comunicaros. Puede parecer una tontería, pero a muchas parejas les resulta difícil encontrar un hueco para sentarse y hablar un rato, ya sea porque están cansados, los niños no les permiten ese hueco de intimidad, porque tienen los horarios cambiados… Sea por lo que sea, siempre cabe la posibilidad de encontrar este hueco por complicado que parezca. ¿Cómo puedes hacerlo? Haz un horario con tus responsabilidades del día y que tu pareja haga lo mismo. Una vez los tengamos en papel, nos será mucho más fácil analizar cuál es el mejor hueco para dedicarlo a nosotros. Puede parecer un poco mecánico y que nos tire para atrás, pero cuando pasáis una temporada sin tener ese ratito para vosotros, este es sin duda el mejor método.
  1. Deja el Whatsapp y el teléfono de lado. Estamos en la era de la tecnología, y por eso tendemos a sustituir una comunicación por otra, en teoría más “rápida” y “sencilla”. Sin embargo, la realidad es que las parejas que tienden a comunicarse por Whatsapp (Line o similar) suelen utilizar este medio para todo. Ya no es sólo que escribamos la lista de la compra, digamos una cosa puntual sobre los niños, o nos demos los buenos días. Esto está bien. Lo que no está bien es utilizar estos medios como único recurso. No debemos olvidar que la comunicación real debe ser cara a cara, en su defecto por teléfono y para ciertas ocasiones otros medios.
  1. Hablad por turnos. Cuando la comunicación está alterada, lo mejor que podemos hacer es hablar por turnos. Un ratito hablo yo (expreso una opinión, te cuento cómo me ha ido el día, comento algo de lo que tengamos que hablar,…), y otro ratito hablas tú. No son monólogos, por lo que necesitamos saber que el otro nos ha escuchado, comprendido, y nos da feedback (o devolución) sobre ello. Para ello, es muy importante el siguiente punto.
  1. Pregunta. Nos olvidamos de que la pregunta es siempre el mejor recurso para escuchar activamente y poder encontrar en el otro la respuesta que buscamos. ¿Pero qué preguntas podemos hacer y en qué momentos?
  • “¿A qué te refieres?” – Cuando no terminamos de entender el punto de vista del otro. Desde mi punto de vista, ésta es la pregunta mágica. Le das la oportunidad al otro de expresarse de otra forma, de reivindicar su opinión o de retractarse de ella, para poder saber exactamente en qué conversación nos estamos moviendo. También nos ayuda a volcar nuestra atención sobre ella y poder estar presentes al 100%.
  • “No te he entendido. ¿Puedes repetir?” – Cuando no te has enterado de algo. Muchas veces no preguntamos porque no queremos que el otro se dé cuenta de que no le hemos entendido, ¡pero es que es así! Si no lo haces en el momento adecuado, te descuelgas de la conversación y es difícil volver a ella.
  • “¿Tú qué opinas?” – Cuando estamos en el momento en que hemos expuesto lo que queríamos decir, y buscamos que el otro se implique en la conversación.
  1. Sé claro y conciso. Muchas veces nos perdemos en lo que queremos decir; nos “liamos” intentando explicar algo que nuestro interlocutor desconoce. Expón el objetivo y el motivo de tu discurso: Esto lo digo por… Quería hablar de esto porque… Sobre esto, opino que… Quiero comentarte que… Desde el momento en que el otro sepa de qué estamos hablando, ya podemos explayarnos más o menos, pero no “irnos por las ramas” desde el principio. Un mensaje bien formado ayuda a que haya una mejor comunicación.
  1. No pienses en lo que quieres decir. En ocasiones, parece que estamos deseando que acabe el otro para poder decir lo que nosotros queremos decir. ¿Has pensado que al otro le pasa exactamente lo mismo? Esto no es escuchar, y alguien en algún momento debe romper este círculo vicioso. Para ello debes valerte de la pregunta, que te supondrá una ayuda para entender al otro, y que además te dará pie para ir formando una opinión sin estar volcado sólo en esta actividad.
  1. Piensa en lo que quieres decir. Una vez que has entendido, céntrate en lo que opinas de ello. No durante, sino después. Si está pensando en lo que sea que estés pensando, no tendrás capacidad de prestar atención al otro. Ahora ha llegado tu momento de expresarte. Si a la otra persona le cuesta guardar su turno y no respeta el tuyo, puedes decir algo como: “He entendido lo que quieres decir. Te refieres a ESTO. ¿Puedo hablar yo ahora?”; si te interrumpe: “Disculpa, pero no he terminado”.

Espero que estos consejos te hayan sido de ayuda para mejorar la comunicación con tu pareja. No hay nada como ponerlos en práctica y ver lo beneficiosos que pueden llegar a ser. Si es así, podéis suscribiros más abajo (o en la barra lateral) y estar al tanto de todas las novedades, o bien seguirnos por nuestras redes sociales.

Si te interesa, también puedes consultar el artículo con algunos consejos para las parejas durante el confinamiento.

Raquel Navarro López

Psicóloga, Sexóloga, Terapeuta de pareja

CEO del Centro de Psicología RNL

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Consejos para parejas en cuarentena

En esta situación que estamos viviendo, nos encontramos sumidos como en una especie de trance en la que no terminamos de entender lo que está sucediendo, que no asimilamos aún la gravedad de la situación y, peor aún, nos vemos obligados a estar confinados, por el bien común, en casa.

Mientras para unos poquitos, desgraciadamente, esta situación es un verdadero infierno, la gran mayoría de las personas viven esta situación como una prolongación de su aislamiento, como un descanso de la vida tan ajetreada que llevamos, o como un pequeño infierno según circunstancias y percepciones a las que no voy a entrar aquí.

Aunque a algunos se les puede caer la casa encima, hay un colectivo que no hay que olvidar: las parejas; no los padres, que de eso hablaremos en otra ocasión, sino las parejas. Aquellos que, si están bien juntos, pasarán por este proceso, como mucho, crispados; y luego están las parejas que no se llevan bien o que apenas se soportan. Para ellos, este encerramiento va a suponer un verdadero choque con esa realidad que probablemente estaban evitando ver, y que ahora no pueden hacer otra cosa más que enfrentarla.

Este artículo lo realizo con ánimo de ayudar a que los que tenéis pareja y convivís juntos, no acabéis en peleas, separación o en situaciones peores. Como especialista en pareja, veo cada semana a parejas que por diferentes razones no se entienden o a las que les fallan algunos de los pilares básicos de la pareja, que desde mi punto de vista son: comunicación, afecto y tiempo juntos. Hay otros muchos factores que afectan más o menos a las relaciones, pero en mi experiencia éstos son los más afectados y los que, si no se cuidan, llevan directamente al fracaso.

En esta situación lo de la comunicación parece fácil, ¿verdad?, pero muchos encontraréis que aun así no habláis prácticamente con la pareja, que buscáis tener vuestro propio espacio continuamente y que van pasando los días sin que encontréis ese rato para hablar de algo que no sea el COVID-19. Así que, ahí van los primeros consejos:

  1. Buscad un hueco al día para hablar de algo que no sea este dichoso virus o la situación que vivimos. Buscad memes, contaos un chiste, hablad del futuro, de objetivos comunes, de viajes deseados, de ideas que hemos tenido,… ¡Hay tanto de qué hablar!

¿Y qué hay del tiempo juntos? Porque, que estéis en la misma casa no significa que estéis juntos, solo que compartís un espacio. Así que, ¿qué tenéis que hacer?

  • ¡Rellenadlo! Preparad una cena para vosotros solos, un baño, un masaje, una partida al ordenador/consola, una película, una serie, visitad alguno de los múltiples museos que han abierto sus puertas de forma telemática, … Muchas opciones, y muchas más que se os puedan ocurrir.

El afecto siempre es uno de los damnificados cuando no nos encontramos bien, pero es tan necesario sentir a la otra persona cerca… Puede que este no sea el mejor momento para comerse a besos, pero…

  • Podéis abrazar por detrás a vuestra pareja, compartir juntos unas respiraciones y… continuar. Hacedle ver que estáis ahí con un beso en la coronilla, una caricia en el pelo, un arrumaco, un “toque” en el culo, … Cuando pase todo esto habrá tiempo para más cosas, pero ahora, quizás, solo necesitáis saber que el otro está ahí.

Dicho esto, hay una serie de normas que todas las parejas deberían seguir siempre, independientemente de la situación en la que se encuentren:

  1. Respeta a tu pareja. Él o ella no tiene la culpa de esta situación, está pasando por ella como tú, y no tienes derecho a alzar la voz, ni a obsequiarle con tus “malas caras”; mucho menos, por supuesto, a insultar o agredir de cualquier manera.
  2. Habla a tu pareja con ternura. Es la que está ahí siempre, no se merece que la trates de menos.
  3. Interésate a diario por ella o por él. Pregúntale: “¿cómo estás?”. Tan sencillo pero tan difícil, al mismo tiempo.
  4. Comparte tus inquietudes y sentimientos. Aunque no lo parezca, ahora no es momento de aislarse emocionalmente, solo físicamente.
  5. No habléis todo el día del mismo tema. Ahora es el COVID-19, pero antes era el trabajo, los padres, el 8M, los hijos, la oposición, o lo que fuera. Variad un poquito y no seáis monotema, que esto parece que va a durar un tiempo y agradeceréis no estar todo el rato obsesionados con ello.
  6. Buscad intereses comunes. ¿Qué mejor momento que ahora para saber si podemos compartir aficiones o temas de los que hablar?

Para los que además tenéis hijos, algunos consejos sueltos:

  • Aprovechad para hacer actividades en familia. Es momento de que os conozcáis sin ninguna distracción, a puerta cerrada.
  • No tiréis todo el tiempo de electrónicos. Hay muchos días por delante y, aunque parezca desesperante, hay muchas actividades para hacer con los peques.
  • Aprovechad para leer en familia. Esos ratitos de silencio se agradecen, y para los más pequeños quizás sea buen momento para empezar a enseñarles a reconocer las letras, a trajinar los cuentos,…
  • Tirad de imaginación. ¿Es divertido o entretenido?, ¿es factible?, ¿se puede hacer sin peligro? Entonces, ¡adelante!
  • Sed tolerantes. Todos estáis encerrados, pero nosotros los adultos aún podemos ir a comprar, a trabajar (en algunos casos), a tirar la basura o sacar al perro, pero los pobres pequeños no pueden salir de casa. Están desesperados (y más que lo van a estar), así que toleradles un poquito de caos, aunque siempre dentro de unos límites, claro.
  • Respirad un poco de aire. Si tenéis balcón, terraza o jardín, aprovechad lo que podáis para hacer alguna actividad al aire libre: desde mirar las formas de las nubes o nombrar todo lo que se vea desde la ventana, a saltar, jugar con las pompas o al escondite, o lo que se os ocurra y que no os ponga en riesgo alguno.
  • Paciencia. Es un buen momento para trabajar esa asignatura pendiente, porque ahora más que nunca, nos necesitan.

Espero que estos consejos puedan ayudaros a pasar esta etapa lo mejor posible. Ya sabéis que podéis contar conmigo y con mi equipo para cualquier duda que pueda surgiros.

Os enviamos mucho ánimo y, sobre todo, mucha salud.

Raquel Navarro López

Directora del Centro

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