Qué es la intolerancia a la lactosa

hidrolisis de la lactosa

La Lactosa es el azúcar natural que encontramos en la leche de cualquier mamífero y en gran cantidad de alimentos preparados. Para digerirlo en nuestro organismo, necesitamos una enzima denominada lactasa, la cual se encuentra en el intestino delgado. Lo que hace esta enzima es cortar la Lactosa en dos azúcares simples, la Galactosa y la Glucosa, de forma que, si no tenemos esta enzima, no podremos realizar este proceso, lo que nos hará incapaces de digerir la Lactosa, y producirá ciertos síntomas en el organismo, como diarrea, flatulencia o dolor abdominal.

En una persona que presenta unos niveles óptimos de lactasa, el proceso normal consiste en que, una vez cortada la Lactosa, los azúcares en los que se divide salen fuera del intestino para ejercer su función. En cambio, en una persona intolerante o con déficit total o parcial de la Lactosa pasará del intestino delgado al intestino grueso, sin digerirse, causando gases y pesadez, ya que aumenta la osmolaridad y produce una secreción de agua y electrolitos que aceleran el peristaltismo, es decir, los movimientos que se producen en el intestino para que el alimento ingerido avance por el organismo. Parte de la Lactosa se eliminará en las heces, pero otra parte será fermentada por bacterias del colon y producirá tanto sustancias reductoras y ácidos orgánicos como mucho gas hidrógeno, lo que puede derivar en diarrea.

¿Cuándo aparece esta intolerancia?

La intolerancia a la lactosa puede desarrollarse en diferentes etapas de la vida, no tiene por qué ser desde que nacemos. En cambio, los niños prematuros son los que más riesgo tienen de padecer este problema, ya que la parte del intestino delgado donde se forma la (las Lactasa
microvellosidades) aparecen a partir del tercer trimestre de gestación, alcanzando el pico máximo en la semana 40, por lo que, al nacer de forma previa, son deficitarios en esta enzima y desarrollan con facilidad intolerancia.

En el caso de nuestro país, lo normal es descubrir que se padece esta patología entre los 2 y los 5 años, cuando se introduce la leche de origen animal. Por otro lado, cabe destacar que la mayor parte de los adultos de la población mundial presenta intolerancia a la Lactosa, mientras que en poblaciones donde se promueve más la ganadería, suele ser menos común, como ocurre en Europa.

Por tanto, podemos encontrar distintos tipos de intolerancia a la Lactosa:

– Intolerancia de origen congénito por mutación autosómica recesiva del gen que codifica la , lo cual es una causa muy rara, Lactasa en la que los bebes manifiestan diarrea desde que nacen con la exposición a la leche materna, y la cual es permanente, y no tendrá solución.

– Primaria o racial, por la que se produce una pérdida progresiva de la secreción de Lactasa y, con ello, también se producen los síntomas de forma progresiva. En este aspecto, parece ser que en ciertos grupos étnicos se cree que existe base genética ya que, por ejemplo, en afroamericanos, padecer este problema es más común. En este caso, este tipo de intolerancia se desarrolla progresivamente, hasta llegar a un punto
permanente.

– Secundaria o adquirida, debida a un daño de la mucosa intestinal por una lesión temporal que dificultará la secreción de Lactasa. Este caso de
intolerancia es la más común, y se produce en muchos casos en los que no se cuida la alimentación, o en casos de diarreas o gastroenteritis
descontroladas. En cambio, este tipo de intolerancia es transitoria y, en la mayoría de casos, pero no en todos, se puede recuperar.
Cuando se produce este problema, se padece diarrea, distensión y dolor abdominal, flatulencias y ruidos gástricos tras la ingesta de Lactosa, por lo
que el tratamiento consiste en suprimir la ingesta de Lactosa. Esta supresión no debe ser de forma completa, sino según la tolerancia individual. De hecho, hay muchas personas que padecen intolerancia a la Lactosa que pero que pasan toda la vida sin ninguna sintomatología por no llegar al umbral
que les provoca padecer estos problemas. Por ello, muchas de las personas con intolerancia a la Lactosa toleran quesos curados (tienen poca lactosa) e incluso yogures, ya que el proceso de fermentación bacteriana que se produce en la elaboración de los yogures, produce lactasa, que fermenta la lactosa. De hecho, los productos “sin lactosa”, no son productos a los que se les haya sacado este azúcar, sino que se les añade “lactasa”, para que ejerza su función en el alimento, en ausencia de esta enzima por parte del individuo. Por ello, si compramos alimentos “sin Lactosa”, encontraremos que tiene Lactasa en los ingredientes. 

 ¿Te ha resultado interesante? Déjanos tus dudas y comentarios más abajo, y estaremos encantados de contestarte.

 

Henar González Cano

Nutricionista en Promentium- Salud y Bienestar

Imagen de: Medical photo created by freepik – www.freepik.com

 

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Qué es la logopedia

Qué es la logopedia

¿QUE ES REALMENTE LA LOGOPEDIA?

Desde que comencé a ejercer de logopeda he recibido todo tipo de comentarios sobre mi profesión, como, “Ah sí,  el de los pies”, “Claro, mi hijo va al logopeda del cole”, “Si, los que trabajan a enseñar la /r/ a los niños” y un largo etcétera de interpretaciones.

Lo cierto es, que el logopeda no es ni podólogo, ni puede trabajar en colegios públicos, ni enseña solo a decir la /r/. En este artículo quiero hablaros un poquito sobre lo que hace realmente un logopeda, para que conozcáis un poco más sobre esta profesión tan bonita.

El logopeda es el profesional de la salud que se dedica a la prevención, detección, evaluación, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación, asesoramiento, docencia e investigación de las áreas de la comunicación humana y sus alteraciones.  El campo de actuación de los logopedas es muy amplio, pues abarca desde la atención temprana en la población infantil hasta el tratamiento en adulos y la tercera edad.

Además, los logopedas son profesionales independientes, pero es necesario el trabajo multidisciplinar con otros profesionales. Esta colaboración se hace, sobre todo, en el ámbito de la salud clínica, contando con profesionales como: neurólogos, otorrinos, odontólogos, psicólogos, cirujanos maxilofaciales, podólogos, pediatras, geriatras, etc.

Las áreas de actuación del logopeda son las siguientes: Área del habla, lenguaje, cognición, voz, funciones orofaciales, etc.

Quiero explicaros un poquito las dificultades que podemos encontrar en cada área. (Véase en la tabla 1).

 

ÁREA DEL HABLA

 

•        Fonemas alterados

•        Apraxia del habla

•        Disartria

•        Disglosia

•        Trastornos de la fluidez del habla (hiperfluidez, tartamudeo, etc.) comunicación prelingüística (por ejemplo, de atención conjunta, intencionalidad, la señalización de comunicación)

•        etc.

 

ÁREA DE LA VOZ

 

•        Técnicas de reeducación vocal para profesionales (profesores, ponentes, comerciales, etc…)

•        Disfonías

•        Afonías

•        Presbifonías

•        Coordinación fonorespiratoria

•        Inflamación en cuerdas vocales

•        Nódulos, Pólipos, tumores en cuerdas vocales

•        Parálisis de cuerda vocal

 

ÁREA DEL LENGUAJE

 

•        Morfo- sintaxis

•        Semántica

•        Pragmática (uso del lenguaje, aspectos sociales de la comunicación)

•        Retraso del lenguaje

•        Trastorno Específico del Lenguaje

•        Autismo

•        Trastornos en los que se ve alterado o retrasado el aprendizaje de la lectura y la escritura: dislexias, digrafías, discalculias, disortografías

•        Los trastornos del lenguaje secundarios a lesión cerebral: afasias, etc.

 

ÁREA DE LA COGNICIÓN

 

•        Atención

•        Memoria,

•        Funciones ejecutivas

•        Trastornos asociados a procesos degenerativos: Deterioro de la comunicación por envejecimiento, trastornos neuro- degenerativos infecciosos y demencias, etc.

 

 

ÁREA OROFACIAL

 

•        Masticación

•        Deglución

•        Respiración

•        Succión

•        Arrugas en la piel por envejecimiento

•        Parálisis facial

•        Hipotonía o hipertonía

•        Fisura palatina (disglosia)

•        Labio leporino

 

ÁREA AUDICIÓN

 

•        Dificultades de lenguaje, habla y voz debidas a pérdidas auditivas de transmisión, neurosensoriales y mixtas, hipoacusias, presbiacusia, síndromes diversos, etc.

 

 

 

Realmente no se conocen todas las funciones que realiza un logopeda

¿Por qué creéis que ocurre esto? Os leo en los comentarios de abajo.

Una vez que ya sabemos de qué se encarga el logopeda, quiero contaros un poco lo que es para mí la logopedia. Desde mi punto de vista tengo una de las profesiones las profesiones más bonitas del mundo, en la que puedo ayudar a las personas a superarse y conseguir sus metas. La comunicación es lo que nos distingue al ser humano del resto de los seres vivos, y ésto, es una gran desventaja, aunque por supuesto no imposible de superar.

Me considero una persona afortunada por poder desarrollar esta profesión y por seguir sintiendo el cariño y el agradecimiento de las personas que cuentan con mi ayuda.

 

 

Noelia Ortega Meseguer

Logopeda en Promentium- Salud y Bienestar

 

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Los niños en la pandemia

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La comunicación con los pacientes en la pandemia

La comunicación con los pacientes en la pandemia

Desde el principio de la Pandemia las formas de relación médico paciente han ido cambiando según  nos aconsejaban los expertos en epidemiología y en virología. Si la relación médico paciente es fundamental en la Medicina aún lo es más en todos los ámbitos de la Salud Mental.

Mi opinión es que no hay ninguna comunicación que mejore la comunicación clásica, la de toda la vida, la de cara a cara, no hay tecnología que supere el poder ver en tiempo real, a corta distancia y en un contexto determinado, al individuo de forma global y bidireccional, los gestos, las posturas, la facies, la mímica, la afectividad, la emoción transmitida y la reprimida, los movimientos corporales, la interacción con los acompañantes si los hubiere…

En muchas ocasiones obtenemos más información de la comunicación no verbal que de la propiamente verbal, o por lo menos conseguimos la información clave.

Y qué decir de lo que podemos transmitir nosotros al paciente: seguridad, confianza, esperanza, mejora de los síntomas…

Pues todo esto cambió radicalmente hace algo más de 1 año; en principio surgió la visita telefónica, se avisaba previamente para que no acudieran a la consulta y que esperaran la llamada, la coordinación entre los administrativos, los sanitarios y los pacientes fue digna de agradecer, la mayoría de los pacientes aceptaron con mucha amabilidad la situación a sabiendas de que no era lo mejor para nadie.

La llamada telefónica tiene sus problemillas y no solo por la falta de datos sino porque a veces el paciente no está en el mejor lugar para hablar, otras veces no podía contestar , las líneas llegaban a saturarse en algunas ocasiones, y muchas veces no sabías muy bien con quien hablabas, no podías ponerle cara, no te puedes acordar de todos por el nombre, no le asocias la cara. La dificultad para hablar también con los familiares es otro problema añadido. Y cuando es una primera visita los inconvenientes para ambos son comprensible, depositar la confianza en alguien que no conoces y que te habla al otro lado del teléfono debe ser complicado. Pues a pesar de todo los pacientes fueron, eso, pacientes, agradecían la atención aun cuando fuera precaria, lo que nos dice que ante las dificultades la gente, en general, saca su mejor espíritu.

Meses después empezamos a combinar consultas presenciales con telefónicas y la verdad es que la experiencia de esos meses donde llamamos a casi todos los que en esos momentos estaban con nosotros nos sirvió para después discriminar el tipo de visita que deberíamos de hacer si en algún momento era necesario volver a restringir las presenciales.

>>>Consulta nuestro artículo sobre «Fatiga pandémica»

Sabemos que con algunos pacientes muy conocidos con patologías crónicas que van estables mucho tiempo y que tiene buena adherencia tanto a los tratamientos como al centro y a los profesionales de Salud Mental y que viven quizá lejos en estos tiempos donde hay más riesgo en los desplazamientos en transportes públicos, podemos acordar algunas visitas telefónicas, intercaladas con otras presenciales. Así que hemos aprendido a utilizar otra forma de comunicación que en algunos supuestos puede ser muy útil.  Ahí también es de alabar la madurez de muchos de nuestros pacientes que han visto en la adversidad una oportunidad.

Por otro lado la vuelta a la presencialidad no fue la vuelta a la normalidad, volvimos con mascarilla y con distancia de dos metros. Al principio costaba que la gente no acercara la silla a nuestra mesa, es instintivo, normalmente hablamos cara a cara, separados por una mesa de despacho, pero ahora no, hay un vacío en medio al que te tienes que acostumbrar y sí, nos hemos acostumbrado, incluso si las sillas están mal colocadas los pacientes suelen colocarlas a dos metros, somos disciplinados cuando nos interesa, muy bien.

Pues la mascarilla es otro estorbo a la hora de la relación con el paciente, una parte importante del rostro desaparece a nuestros ojos igual que el nuestro al de ellos. La sonrisa o la no sonrisa no se observa y cambia mucho como bien sabéis si utilizáis los emoticonos. Tenemos que explorar la sonrisa ocular, más complicada de captar, pero, por otro lado, estamos aprendiendo a desentrañar los significados de las miradas, difícil pero todo es observación empírica e interés en lo que buscas.

Con la mascarilla y la distancia también perdemos sonido, hay que elevar a veces el volumen de forma artificial; ya no es el volumen natural que te puede dar también algún dato del ánimo de la persona que tienes delante, cuando pides que repita algo puede que ya no lo repita de la misma forma, que ya no sea tan espontáneo.

Quizá en un futuro se pueda generalizar la consulta por videollamada, con las aplicaciones que existen actualmente es muy sencillo, no es lo mismo que presencial pero mejora bastante a la simple llamada telefónica. Consulta más información sobre los tipos de terapia del centro.

Lo que sí se ha generalizado es el uso del teléfono para consultas puntuales, de medicación de recetas, de efectos adversos y creo que así se quedará para el futuro aun cuando volvamos a la total normalidad que espero que no sea en un futuro muy lejano.

A pesar de todas las dificultades mi impresión es que la adaptación de las personas con Trastorno Mental Grave a estas nuevas formas de comunicación con los pacientes ha sido ejemplar y muchos deberíamos de aprender de ellos.

 

Antonio Micol Torres

Psiquiatra en Promentium- Salud y Bienestar

 

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Síntomas de la fatiga pandémica

Síntomas de la fatiga pandémica

Tras meses de pandemia, nos hemos ido enfrentando no solo al virus, también a sensaciones nada agradables: la incertidumbre, el miedo, la ansiedad, sentimientos de claustrofobia, la tristeza, la añoranza de nuestros seres queridos, el miedo al contagio, el temor a contagiar, la perdida de la privación de nuestros horarios y entretenimientos, etc.

Nuestras mentes, independientemente de que lo llevemos mejor o peor, están agotadas. Toda esta situación de exposición prolongada, está haciendo surgir cierta sintomatología psicológica y física, a la que la OMS ya le ha otorgado una nominación: Fatiga pandémica.

Es muy probable que sientas algunos de sus síntomas. Aquí tienes una lista de los síntomas de la fatiga pandémica más comunes y algunos consejos para sobrellevarlos, pero lo que sugerimos sin duda alguna, es que acudas a un profesional si generan un nivel alto de malestar.

Síntomas: Recursos:
Sensación recurrente de peligro inminente o pánico. –  Busca desahogo y apoyo emocional en personas cercanas: habla de cómo te sientes.

 

Estado de hipervigilancia o alarma constante. –   Debemos cumplir las recomendaciones para minimizar riesgos, pero es agotador estar constantemente alerta.

Respira hondo, no puedes controlarlo todo, solo hazlo lo mejor que puedas.

El miedo que te paraliza o dificulta distintos aspectos de tu día a día. – Repite una frase que te aporte positividad. Echa un vistazo a nuestro vídeo: «Cómo tener una actitud positiva»

– También puedes ocupar tu mente con recursos agradables: visualiza un futuro positivo, piensa en una canción motivadora, emprende un proyecto, busca un nuevo hobbie.

Sientes agotamiento psicológico, frustración, hartazgo, tienes la sensación de que estás “sobrepasado”. – No te sientas culpable por parar y cuidar de ti mismo.

– No te exijas más de lo que puedes dar.

– Descansa, busca una motivación, visualiza un futuro positivo, intenta extraer un pensamiento positivo del total del día y sobre todo desahógate.

Sensación de aislamiento, necesidad de socializar. – Se puede mantener una vida social activa respetando todas las normas de seguridad. Recurre a lugares abiertos y sobre todo a internet.

– Internet no solo te ayudará mantener el contacto con tus seres queridos, también puedes encontrar juegos en línea, voluntariado de acompañamiento o foros, en los que te abrirás a una nueva comunidad y conocerás gente nueva.

Sensación de indefensión. – No te centres en todo aquello que desconoces o que te hace vulnerable. Fija tu atención en aquello que está bajo tu control.

– Puedes establecer un plan de acción contra el COVID (higiene, mascarilla, zona de lavado de suelas de zapatos…)

– Puedes organizar por escrito también un plan de contención por si tu o alguien de tu hogar se enferma.

– Tomar las riendas puede darte seguridad.

Pensamientos negativos o catastróficos. – Identifica, respira hondo y bloquea los pensamientos negativos ya que generan malestar.

– Puedes ocupar tu mente con un mantra para bloquearlos, algo como: Calma, todo pasa, solo es cuestión de tiempo.

– Si no puedes ignorarlos, discútelos. Analiza su contenido y genera alternativas más razonables y menos dañinas. Debate con esos argumentos más amables cada vez que afloren.

–        Consulta como lidiar con ellos en el articulo: «Cómo afrontar los pensamientos negativos»

Pensamientos monotemáticos del COVID. – Evita hablar constantemente del coronavirus o de la evolución pandemia.

– Puedes crear una lista de temas agradables que comentar.

Necesidad de indagar sobre la situación.

Búsqueda activa y reiterada de información sobre el COVID y la pandemia.

– Piensa en que no hay descubrimientos cada día sobre el tema.

– Ya nos bombardean de información, procura no ceder y entretén tu mente con cosas agradables.

– Mantente informado solo en medios oficiales y no excedas los 30 minutos diarios.

Saturación informativa. – Desconecta.

– Debes infórmate de aquello que te afecte directamente (toques de queda, restricciones de tu ciudad, ect.). Aun así, tienes derecho a desligarte de la información general, si eso te está agotando o generando malestar.

Dificultad para concentrarte. – Permítete un descanso, desconecta, duerme 8 horas, mímate, date un capricho… La mente también se cansa.
Nerviosismo, agitación o tensión muscular.

 

 

– Practica la respiración profunda, haz relajación, ejercicio, estiramientos, yoga.

– Tenemos un video en nuestro canal de YouTube que puede ayudarte: Relajación Muscular Progresiva de Jacobson

La incertidumbre me genera un malestar intenso. – Es difícil, pero debemos aceptar la incertidumbre. Luchar contra ella, tratar de averiguar lo que es imposible de prever es agotador y una tarea inútil.

– Respira hondo, céntrate en el ahora:  en lo que sí sabes y en lo que puedes controlar realmente.

– Se amable contigo mismo y flexible con tus planes y metas.

Noto mayor ritmo cardíaco, urticarias, respiración acelerada, sudoración, dolores de cabeza o problemas para dormir. – Todos ellos, son síntomas somáticos de ansiedad. Puedes probar la practica relajación (puedes ver nuestro vídeo de «Relajación Guiada», la meditación, ejercicios de conciencia plena, y sobre todo, trata de expresarte y liberar tus emociones.
Comprobación personal y constante de la sintomatología. (Hipocondría). – ¡No te autoexamines! Está bien que estés atento a los síntomas, pero no los busques constantemente.

– Puedes tratar de limítalo a una toma de temperatura al día. Un “chequeo” rápido cada dos días.

– Si crees encontrar algo mantén la calma. Respeta las normas de distancia social, pero no te alarmes hasta que aparezcan varios días seguidos. Si permanecen, sigue las vías de actuación establecidas.

 

Me alarma/afecta considerablemente la información que me llega sobre la pandemia. – Contrasta en medios oficiales o ignora la información que nos llegue de terceros o las redes sociales.

 

 

Si te interesa este tema y crees que necesitas ayuda psicológica o psiquiátrica, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Luna Cánovas Requena

Psicóloga Junior en Promentium – Salud y Bienestar

 

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Distorsiones Cognitivas – Parte 2

Distorsiones Cognitivas – Parte 2

Continuamos con el listado de las distorsiones cognitivas. Puedes consulta el artículo anterior para más información: «Distorsiones Cognitivas – Parte 1»

TIPOS DE DISTORSIONES COGNITIVAS

Minimización de lo positivo:

Se da cuando se minimiza la importancia de los aspectos positivos de algo, frente a los negativos. Es decir, resta importancia o validez a las vivencias o detalles positivos, que hace destacar más los negativos. Muy asociada a la distorsión anterior.

Frases tipo:

– (Cuando algo te felicita por algo que has hecho perfecto) No es para tanto, lo hago tanto que sale solo. Fulanito sí que lo hace bien, tendrías que verlo.

– Esto lo puede hacer cualquiera / No me cuesta nada.

– Es muy divertido, pero no compensa vestirse, venir hasta aquí, tener que aparcar…

 

Personalización:

Sucede cuando la persona considera que los actos de los demás, son dirigidos hacia sí o en reacción a algo relacionado con su persona. Es decir, se cree causa o efecto de los comportamientos u opiniones de los demás, tendiendo a compararse constantemente con otros.

Eso provoca que se crea o bien responsable de los eventos de los demás, viviendo a menudo sentimientos de remordimiento y culpa; o bien blanco constante de indirectas y comparaciones, sintiendo continuados ataques y humillaciones (que realmente, no se están produciendo con ese fin).

Frases tipo:

– Que raro está, ¿he hecho yo algo? ¡no he dado lo suficiente!

– Está claro que eso lo ha dicho/hecho por mí.

– Sin duda soy el peor de todos de este juego.

 

Pensamiento dicotómico:

Permite solo opiniones polarizadas (de todo o nada, bueno o malo).  Establece únicamente blancos y negros, sin plantear un término medio.

Frases tipo:

– Si no está perfecto, es una basura.

– Si no soy el mejor, soy un fracasado.

 

Perfeccionismo:

Mantener gran exigencia y criterios de satisfacción muy altos sobre sí mismo o sobre otros.  Es decir, entender la excelencia como norma, la perfección como un mínimo. Esto empuja al sujeto a no permitirse aspirar a otra cosa, o a no aceptar nada por debajo de sus criterios, lo que es una causa constante de estrés y frustración, para sí mismo y para los demás.

Frases tipo:

– Con lo mucho que he estudiado ¿Cómo saco tan poca nota? (8,7)

– Lo voy a descoser entero y lo vuelvo a hacer, he encontrado este hilo que se perece un poco más aún al color de la tela.

– ¿Cómo me das este informe, con el membrete ligeramente torcido? Imprímelo todo de nuevo.

 

Razonamiento emocional:

Establece lo que siente como una característica cierta sobre aquello a lo que va dirigido el pensamiento, hay dos vertientes:

– Asumiendo la validez de los sentimientos como una verdad automáticamente, es decir, “si lo siento así es porque es así”.

– Creyendo firmemente que si se siente de cierto modo, tiene que haber un motivo real tras ese sentimiento.

Frases tipo:

Ese programa es un aburrimiento (a ti te aburre, mucha gente lo disfruta, por eso está en antena).

Esto no me sale a la primera y me siento torpe; no me sale porque soy torpe.

Algo me da mala espina, está pasando algo, no sé el qué, pero algo porque lo siento.

Temo que me engañe, así que algo está pasando, seguro que me está engañando.

 

Sesgo confirmatorio:

Se da cuando el sujeto solo presta atención a aquella información que confirma o reafirma sus ideas preconcebidas, ignorando activamente el resto.

Frases tipo:

Ya sabía yo que te ibas a portar mal (cuando el niño ha estado portándose bien, pero al final tiene una pequeña rabieta.

Ves como no tendríamos que haber venido (cuando lo has pasado bien, pero te has aburrido solo al final).

 

Sobregeneralización:

Extrae una idea/conclusión general de un suceso concreto o de una sola parte de él. Una vez se tiene una mala experiencia, se cree que se repetirá siempre. Usa palabras absolutistas para conclusiones sesgadas: nunca, siempre, todos, ninguno…

Frases tipo:

– Nunca me ayudas cuando te necesito

– (Una camarera no fue amable) “todas las camareras de ese sitio son unas desagradables”

– (En las dos visitas llovió) “odio esa ciudad, siempre está lloviendo”.

 

Tener razón:

Constantemente trata de probar que está en lo cierto. Cree tener la verdad sobre sus conocimientos, su opinión, su perspectiva, sus acciones, etc. Cree que nunca se equivoca, por lo que suele estar a la defensiva y no llega a escuchar ni atender los puntos de vista ni las opiniones de los demás, si algo demuestra que están equivocados le quitan importancia o lo ignoran.  Demostrará que tiene razón a toda costa, incluso a costa de relaciones sociales

Frases tipo:

– Ese es un listo y no tiene ni idea de lo que habla, yo soy el que tiene razón.

– (Tras un argumento la gente te contesta) si te acabo de explicar por qué no/ te lo acabo de rebatir, no me lo repitas más.

– No tengo que preguntar nada, se muy bien cómo hay que hacerlo/ por dónde ir.

– No lo he roto yo, sé perfectamente lo que hago, pero estaría defectuoso.

 

Visión catastrófica:

Suele vaticinar el desastre continuamente o exagerar la magnitud de las posibles consecuencias. Esto le priva de realizar muchas acciones por sus catastróficas consecuencias y genera estados ansiosos repetidos.

Frases tipo:

– ¿Y si dejo que vaya, tienen un accidente de coche y muere?

-Ya verás como alguno acaba con la pierna rota con la tontería de esquiar, ¿a ver como hacen desde allí para bajarlo a operarse de urgencia? ¡Todo el año echado a perder!

-No contesta al móvil, ¿y si se lo han robado? ¿y si le ha pasado algo malo?

 

 

 

A menudo son difíciles de diferenciar entre sí porque suelen ir relacionadas, como por ejemplo la personalización y la interpretación del pensamiento:

Frases tipo:

– No me ha pedido que le eche una mano, para demostrar que es mejor que yo.

– Está claro que eso lo ha dicho por mí, porque le dije/hice eso el otro día.

– Ha hecho/dicho eso porque sabe que soy peor en eso y me quiere dejar en ridículo delante de todos.

 

Pensamiento mágico:

Es el extremo irracional de todas aquellas distorsiones cognitivas, muy asociadas a las supersticiones, las fobias, el Trastorno obsesivo compulsivo o el Trastorno de ansiedad generalizada. En definitiva, son los distintos sesgos llevados al extremo.

Representación:

– No me he santiguado al pasar por el puente y por eso ha habido un accidente (pensamiento mágico).

– Si no golpeo tres veces la puerta al entrar, pasará algo horrible a alguien que quiero.

– Si paso debajo de una escalera, atraeré a la mala suerte.

– Se ha muerto por conocerme, porque todo lo que toco acaba en calamidad.

 

Webs consultadas:

https://enequilibriomental.net/distorsiones-cognitivas/

http://albertochouza.com/15-distorsiones-del-pensamiento-que-nos-alteran/

https://www.trastornolimite.com/trastornos/distorsiones-cognitivas

http://www.fundacionestadio.com/ficheros_fichas/11-11-08_TALLER%20INTELIGENCIA%20EMOCIONAL.pdf

Luna Cánovas Requena

Psicóloga Junior en Centro Promentium

 

Páginas Consultadas:

https://enequilibriomental.net/distorsiones-cognitivas/

http://albertochouza.com/15-distorsiones-del-pensamiento-que-nos-alteran/

https://www.trastornolimite.com/trastornos/distorsiones-cognitivas

http://www.fundacionestadio.com/ficheros_fichas/11-11-08_TALLER%20INTELIGENCIA%20EMOCIONAL.pdf