TDAH EN ADULTOS

TDAH EN ADULTOS

TDAH EN ADULTOS

Algunos de los SÍNTOMAS COMUNES y más conocidos del TDAH son:

 

Hiperactividad: Inquietud, dificultad para quedarse quieto, sensación de inquietud interna y necesidad de estar en movimiento constante.

Inatención: Dificultad para prestar atención a detalles y mantener la concentración en tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.

Impulsividad: Tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir a otros, tomar decisiones apresuradas o tener dificultades para esperar su turno.

Procrastinación crónica: Dificultad para iniciar o completar tareas, a menudo posponiendo las responsabilidades hasta el último minuto.

Problemas de organización: Dificultad para organizar tareas y actividades, mantener un horario o seguir una rutina.

Problemas de memoria: Olvidarse de citas, compromisos u otras responsabilidades importantes.

Todos estos síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia en cada persona con TDAH.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es bien conocido en población infantil, pero ¿sabías que también lo sufren algunos adultos?

 

DIFERENCIAS ENTRE TDAH EN NIÑOS Y TDAH EN ADULTOS

 

Es posible que algunos adultos con TDAH hayan aprendido algunas estrategias de compensación o adaptación sobre sus dificultades y así hayan podido manejar sus síntomas, lo que puede dificultar el diagnóstico.

En los niños predomina la hiperactividad.  En adultos impera la inatención y esto se ve en su mala organización y gestión del tiempo, procrastinación y concentración, lo que puede afectar a su capacidad para mantener empleos, relaciones y responsabilidades diarias, como cumplir con plazos, llegar a tiempo a las citas o manejar las finanzas personales.

En caso de haber hiperactividad, es distinta a la de los niños, ya que éstos suelen mostrar comportamientos físicos como correr y trepar en exceso, pero los adultos pueden experimentar inquietud interna, impulsividad verbal o dificultad para relajarse, esto es una hiperactividad que se ve menos a simple vista. 

Los adultos con TDAH pueden haber pasado años sin un diagnóstico o tratamiento adecuado, por lo que algunos no tienen conciencia de su problemática, y han creído que lo que les ocurría era porque no se esforzaban suficiente o porque no eran capaces. Esto puede llevar a problemas de autoestima, ansiedad o depresión.

La impulsividad y la falta de atención pueden afectar las relaciones interpersonales, ya que los adultos con TDAH pueden ser percibidos como desorganizados, olvidadizos o insensibles. Esto puede causar tensiones en las relaciones familiares, de amistad o laborales.

Los adultos con TDAH pueden experimentar problemas emocionales, con emociones intensas y cambios de humor rápidos, lo que puede afectar su bienestar emocional y su capacidad para manejar el estrés y la frustración.

La impulsividad puede llevar a comportamientos como gastar dinero de manera descontrolada, abusar de sustancias, comer en exceso o participar en comportamientos de riesgo.

La seguridad física de la persona adulta con TDAH puede verse afectada. Tareas como conducir un coche, manejar maquinaria pesada, utilizar sustancias químicas, entre otras, pueden entrañar un peligro, o al menos, requerir de un esfuerzo superior de lo que le puede suponer a otra persona.

La autoestima y el autoconcepto se pueden lastimar, especialmente si experimentan fracasos repetidos en áreas importantes de sus vidas.

No toda persona que tenga estas dificultades tiene TDAH, ni tampoco que todas las personas que tienen TDAH tengan todas esas dificultades. De ahí la importancia de tener en cuenta que estas son generalizaciones y que cada persona con TDAH es única.

Cuando alguien tiene un problema de salud, sea del tipo que sea, suele preguntarse por qué le ocurre, qué ha hecho mal, o quién se lo provocó. Debes saber que no hay una causa concreta, ni es culpa de nadie que esto se desarrolle. Lo que sí hay son FACTORES DE RIESGO, es decir, algo así como papeletas que todas ellas sumadas aumentan o disminuyen la probabilidad de padecer TDAH.

 

Entre esos factores de riesgo está la genética. Existe gran evidencia de que el TDAH tiende a ser hereditario.

También se han visto diferencias en la estructura y función cerebral. Específicamente, hay áreas del cerebro asociadas con la atención, la inhibición del comportamiento y el control de los impulsos que pueden funcionar de manera diferente en individuos con TDAH.

Otras observaciones apuntan a desequilibrios químicos en el cerebro. Se cree que los niveles anormales de dopamina y norepinefrina pueden estar involucrados en el desarrollo del TDAH.

Son muy importantes los factores ambientales, es decir, el entorno de la persona en sus primeros momentos de desarrollo. Pueden incluir exposición prenatal al tabaco, alcohol o drogas, metales pesados, pesticidas u otros productos químicos tóxicos, complicaciones durante el embarazo o el parto, exposición a toxinas ambientales, bajo peso al nacer, vivencia de eventos traumáticos tempranos en la infancia, como abuso, la negligencia, la exposición a violencia doméstica y privación emocional.

No podemos olvidar el entorno socioeconómico. La pobreza, la inestabilidad familiar, el acceso limitado a recursos educativos y de salud mental, y otros pueden aumentar el riesgo de TDAH en adultos.

Tradicionalmente el TRATAMIENTO DEL  TDAH ha sido la medicación y terapia cognitivo-conductual, además hay más alternativas válidas para abordarlo, como las terapias de tercera generación y un enfoque específico en la regulación emocional.

Uno de los objetivos terapéuticos actuales es la comprensión de las emociones, identificarlas y comprenderlas, saber autorregularlas y gestionarlas de manera efectiva y saludable. Esto puede implicar técnicas para la gestión del estrés, la resolución de conflictos, la planificación y la toma de decisiones conscientes. Así como se trata de abordar la autoestima, ansiedad y depresión. También estrategias para manejar la impulsividad y la falta de atención en situaciones cotidianas.

Si te has identificado con algunas de las cosas mencionadas y quieres consultar con nuestro equipo algo más concreto sobre tu propio proceso contacta con nosotros. De igual forma, si hay más aspectos sobre este tema de los que te gustaría saber y te gustaría que los abordáramos en otros artículos también queremos saberlo.

 

Si te ha resultado útil, déjanoslo en comentarios y apúntate a nuestra newsletter.

Aquí tienes algunas referencias por si quieres consultar:

Fernández-Jaén, A., López-Martín, S., & Albert, J. (2014). Factores ambientales en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Revista de Neurología, 58 (Supl 1), S11-S18.

Ramos-Quiroga, J. A., Casas, M., & Castells, X. (2013). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Guía práctica para su diagnóstico y tratamiento. Ars Médica.

Ramos-Quiroga, J. A. (Ed.). (2016). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad en adultos. Ars Médica.

Weibel S, Menard O, Ionita A, Boumendjel M, Cabelguen C, Kraemer C, Micoulaud-Franchi JA, Bioulac S, Perroud N, Sauvaget A, Carton L, Gachet M, Lopez R. Practical considerations for the evaluation and management of Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) in adults. Encephale. 2020 Feb;46(1):30-40. doi: 10.1016/j.encep.2019.06.005. Epub 2019 Oct 11. PMID: 31610922.

 

 

Ana Belén Ortín Aguilar

Psicóloga General Sanitario

 

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Autoexigencia Excesiva

Autoexigencia Excesiva

AUTOEXIGENCIA EXCESIVA

¿Qué es?

 

La autoexigencia excesiva se refiere a la tendencia de algunas personas a fijarse metas o estándares elevados, a veces prácticamente inalcanzables. Es una actitud donde uno se impone muy altas expectativas y se compromete a cumplirlas con determinación y esfuerzo.

La autoexigencia en sí misma no es negativa si es equilibrada, adaptativa y que se adecúa a nuestras capacidades y recursos. Puede ser saludable si nos impulsa a crecer y mejorar de manera realista, en lugar de generar estrés excesivo o expectativas poco realistas.

De hecho, la autoexigencia es funcional ya que es necesaria para movilizarnos hacia lo que queremos lograr, es un impulso extra para ser mejores, nos motiva a superar retos, nos mueve a conseguir objetivos claros, podemos exigirnos y a la vez ser realistas y amables con nosotros mismos.

Solo pasa a ser una autoexigencia nociva y disfuncional cuando sobrepasa ciertos límites y ya ningún esfuerzo parece suficiente, hay constantes pensamientos de que “pude hacerlo mejor”, todo debe ser perfecto, o no está permitido ni el error ni la equivocación. Dependiendo de la intensidad de la autoexigencia, el resultado va a ser diferente.

curva autoexigencia

 

¿Qué hay detrás del “soy muy autoexigente”?

 

Si dices a menudo esta frase puede que te identifiques con alguna/as de las siguientes afirmaciones. En el pasado te prestaran más atención cuando te portabas bien. Recibías pocos halagos o refuerzos positivos. Recibías una educación basada en el esfuerzo y en el sacrificio. Se te ha recompensado y reconocido solo en función de tus resultados. Siempre había algo que corregirte. Como solías conseguir buenos resultados ya no se esperaba otra cosa de ti. O quizás alguien te dijo que no ibas a conseguir nada y algo te hizo querer demostrar lo contrario.

 

¿Cómo puede afectar la autoexigencia excesiva?

 

Las personas con alta autoexigencia pueden mostrar dificultad para relajarse. Además, como la perfección no existe tal y como la imaginan, se frustran y se pueden enfadar fácilmente.

En la mayoría de los casos, estas personas mantienen un discurso consigo mismos basado en la autocrítica continua y excesiva, a veces, autodestructiva. Pueden ser capaces de hacer esfuerzos demasiado grandes o desmedidos para llegar a su meta.

Algo que les suele acompañar también es la rigidez cognitiva, esto es la incapacidad para adaptar sus pensamientos, actitudes o comportamientos a situaciones nuevas o cambiantes.

Lo que realmente encierra esta forma de estar consigo mismo, es mucho sufrimiento e inseguridad. Se comparan continuamente. Su autoconcepto depende de si consiguen o no los objetivos. A veces, puede haber un miedo muy profundo a ser malo, mediocre, defectuoso o imperfecto.

Presentan un sesgo atencional hacia lo negativo, es decir, tienden a centrarse en lo que está mal, minimizando sus propios logros y magnificando los errores. Aunque pueden alcanzar sus objetivos, no disfrutan del proceso ni sienten satisfacción con los resultados. Sin embargo, experimentan gran malestar si no logran cumplir sus metas.

A veces, se puede hacer difícil salir del círculo de la autoexigencia, ya que se tiene miedo al fracaso y al rechazo, pero para compensar se busca el perfeccionismo, que como no se llega a alcanzar de manera total y absoluta, entonces uno se frustra, siente ansiedad, inquietud y se cree que no puede hacer nada. Sin embargo, como tiene miedo a fracasar y a que le rechacen, se vuelve a iniciar el ciclo.

Esta actitud puede llevar al aislamiento social, por la pérdida de amistades debido a la competencia constante. También puede ocurrir que la persona exija a los demás los mismos estándares que se exige a sí misma y por eso genere rechazo.

Suele asociarse con sentimientos de tristeza, depresión y un estado de ánimo bajo, así como ansiedad y estrés crónico. Este malestar se puede traducir en manifestaciones físicas como tensión muscular, problemas gastrointestinales y agotamiento físico.

Las personas con gran autoexigencia tienden a rumiar constantemente sobre errores pasados, criticarse de forma excesiva y experimentar dificultades de concentración en tareas debido a la preocupación constante por el rendimiento.

Se puede terminar descuidando actividades placenteras, ya que se perciben como obstáculos para alcanzar las metas.

Puede haber un comportamiento centrado en la verificación excesiva de errores, la repetición constante de tareas, dedicar un tiempo desproporcionado a completar una tarea debido al perfeccionismo y procrastinar por miedo a cometer errores.

 

¿Cómo combatir esa autoexigencia excesiva y sus consecuencias?

 

Será fundamental fomentar la autoaceptación, que ayuda a la persona a comprender que está bien cometer errores y que la perfección no es realista ni necesaria. Lo que sí es necesario es aceptarse a uno mismo con sus imperfecciones.

Practicar la autocompasión. En consulta, a menudo animo a preguntarse si tratarían a otros de la misma manera que se tratan a sí mismos, y la respuesta suele ser que no. La autocompasión implica la amabilidad hacia uno mismo, ser piadoso, en lugar de crítico.

Promover la flexibilidad cognitiva permite adoptar una perspectiva más flexible sobre los estándares y expectativas. Es recomendable considerar diferentes puntos de vista y a ser más comprensivo consigo mismo y con los demás.

Hay algunas pautas sencillas para empezar a mejorar en el día a día, como dividir las metas en pasos más pequeños y manejables. Esto hace que las metas parezcan menos abrumadoras y más alcanzables. También está bien establecer un plan de acción con hitos claros que permita medir el progreso a lo largo del tiempo.

Permitirse celebrar los logros hace que se pueda reconocer y disfrutar de los logros propios, por pequeños que sean. Esto refuerza la autoestima, y motiva a seguir avanzando hacia otras metas.

Es necesario aprender habilidades de afrontamiento efectivas para manejar el estrés y la ansiedad, como la respiración profunda, la meditación o el mindfulness. Fomentar el desarrollo de habilidades de resolución de problemas y la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes.

Habrá que impulsar el autocuidado para priorizar el bienestar físico y emocional, así como establecer límites saludables, hacer ejercicio regularmente, mantener una dieta equilibrada, dormir lo suficiente y participar actividades agradables y que ayuden a relajarse. Esto hará que aumente el bienestar general de la persona y se despegue del sufrimiento autoimpuesto.

El entorno, es decir, los que estén alrededor de la persona afectada tendrán que proporcionarle apoyo y comprensión. Validarán sus sentimientos y experiencias, y animarán a expresar sus preocupaciones y temores de manera abierta y honesta.

Promover la búsqueda de ayuda profesional será conveniente si la autoexigencia está causando un malestar significativo en la vida de la persona. Un profesional de la salud mental puede proporcionar apoyo, orientación y otras estrategias específicas para abordar el asunto.

Ana Belén Ortín Aguilar

Psicóloga General Sanitario

 

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Trastorno del deseo sexual

Trastorno del deseo sexual

¡Descubre todo sobre los Trastornos del Deseo Sexual en nuestro nuevo video!

 

¿Te has preguntado qué son realmente los trastornos del deseo sexual?

Estos trastornos pueden tener diversas manifestaciones, desde una disminución general del interés sexual hasta la completa ausencia de deseos íntimos. Es crucial comprender que esto va más allá de las variaciones normales y puede tener un impacto significativo en tu vida diaria.

En nuestro último vídeo, te explicamos en detalle qué implica el trastorno del interés/excitación sexual femenino. Este trastorno se caracteriza por la ausencia o reducción significativa del interés o excitación sexual femenina, y puede manifestarse de diversas maneras. Desde la falta de interés en la actividad sexual hasta la ausencia de sensaciones genitales durante la misma, estos síntomas pueden persistir durante al menos 6 meses y causar malestar clínicamente significativo.

Te invitamos a ver el vídeo completo para comprender mejor este tema tan importante. Además, analizamos los tipos comunes de trastornos del deseo sexual según el DSM-V, así como las diferencias entre las fases de respuesta sexual y cómo afectan a la comprensión y tratamiento de estos trastornos.

No te pierdas esta oportunidad de informarte y entender más sobre un tema que puede afectar a muchas personas en su vida diaria. ¡Haz clic para ver el vídeo ahora mismo!

 

 

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LA HIGIENE DEL SUEÑO

LA HIGIENE DEL SUEÑO

 

HIGIENE DEL SUEÑO

1. FASES DEL SUEÑO

 

 

 

2. NORMAS DE HIGIENE DEL SUEÑO

 

– Alimentación:

        a) No acostarse con hambre
        b) Cenar 2-4 horas antes de acostarse
        c) En caso de hambre tomar un vaso de leche caliente, yogurt o infusión sin teína.
        d) Prescindir antes de dormir de sustancias estimulantes: dulces, frutas ácidas…
        e) Evitar alcohol y drogas
        f) Evitar levantarse para comer o beber durante la noche (dejar un vaso de agua/leche en la mesita)
       g) Controlar la temperatura de los alimentos (ni muy fríos ni muy calientes).

 

– Actividades:

      a) Evitar realizar actividad física intensa 2 horas antes de dormir.
      b) Es mejor realizar actividades de energía baja que no necesiten mucha  atención ni constancia.

      c) Realización de “rituales” antes de dormir facilitarán la transición hacia el sueño: baño templado de corta duración, sonidos y olores relajantes…

      d) Evitar luz artificial constante como el ordenador
      e) Si pasan 20 min y no nos dormimos es mejor levantarse e ir a otra habitación y hacer una actividad rutinaria.
      f) Regular el momento de ir a dormir. Hay que tener un intervalo de tiempo en el que se realiza.
     g) Evitar las siestas (salvo excepciones en algunas personas).

 

– Condiciones ambientales:


   a) Temperatura ideal está entre los 18-20 grados centígrados.
   b) Evitar luz intensa y si se necesita, preferiblemente que sea lo más natural y tenue posible.
   c) Ventilar todos los días.
   d) Vigilar la calidad de la cama.
   e) Favorecer un ambiente tranquilo y sin ruido.
   f) Mantener la higiene en la cama y en la habitación en general.

 

– Otros factores a tener en cuenta:


a) Atención a los pensamientos y preocupaciones: pueden activarnos y
llevarnos a tener dificultades a la hora de dormir.
b) La cama debe utilizarse para dormir únicamente.

3. NORMAS PARA EL CONTROL DE ESTíMULOS


– Restringir el tiempo en de cama tanto como se pueda, adecuándolo al momento en
el que realmente están durmiendo.


– Nunca reducirlo a menos de 5 horas por noche.


– Es conveniente regular los momentos de sueño: es importante mantener una
regularidad horaria al acostarse y levantarse. Por ejemplo si se duermen 6 horas, se
puede adecuar el momento de ir a la cama a la 01:00 a.m. para así despertarse a las
07:00 a.m.


– Evitar siestas o ensoñaciones.


– Progresivamente iremos aumentando el tiempo de cama, con un ritmo determinado
adaptado a la persona.


4. DISTORSIONES COGNITIVAS DEL SUEÑO


– Identificarlas


a) Abstracción selectiva: solo se percibe aquello que concuerda con nuestro
estado de ánimo. “Esto es horrible/ insoportable”.


b) Pensamiento polarizado: todo/nada. “nunca conseguiré dormir”, “esto
siempre será así”…


c) Sobregeneralización: extraer una conclusión general de un hecho concreto.
“Si no soy capaz de dormir, mañana todo será un desastre”.


d) Interpretación del pensamiento: sacar conclusiones sin base para ello. “Eso
es porque…”, “eso lo ha dicho por…”

e) Visión catastrófica: “¿y si me ocurre a mi?”.


f) Personalización: “ese comentario lo hace por mi”, “me suelta indirectas”


g) Maximización y minimización: se da mayor importancia a los acontecimientos
negativos y se minimiza la importancia de los positivos. “Se ahoga en un
vaso de agua”.


h) Falacia del cambio: la persona piensa que su bienestar depende de los actos
de los demás, de que las otras personas cambien su conducta. “Si tal
persona hiciera tal cosa, entonces yo podría hacer tal otra”.


i) Falacia de control: la persona se percibe con un grado de control irreal sobre
los acontecimientos que le suceden o sobre las personas de su entorno.
“Tengo que conseguir dormirme ya”.


j) Razonamiento emocional: la persona cree que los acontecimientos
concuerdan con las emociones que le suscitan. “Si me siento así, es que ha
sucedido”.


k) Falacia de justicia: valorar como injusto todo aquello que no concuerda con
nuestra forma de pensar. “Es muy injusto”.


l) Etiquetas globales. “Los humanos tienen que dormir 8 horas”.


m) Culpa: la persona se siente responsable de todo lo que le ocurre (o bien
siente que no tiene ninguna responsabilidad) “Es culpa mia”.


n) Los deberías. Formas de pensar rígidas y severas “ debería”, “no debería”,
“tiene que ser”…


o) Falacia de recompensa divina: “Dios, ayudame a…”, “la suerte me hará
encontrar…”.


p) Falacia de razón: la persona cree estar en posesión de la verdad e ignora los
razonamientos de los demás. “Yo tengo la razón en…”. “los demás no tienen
ni idea”.


q) No reconocer esfuerzos o avances. La persona tiende a pensar que las
cosas positivas que suceden son por casualidad o porque otra persona hizo
algo y no por sus propios esfuerzos. “No mejoro nada”, “salió bien por
casualidad”.


– Tiempo para pensar (nunca antes de ir a la cama). Cuando estando en la cama
aparezcan pensamientos estresantes o de preocupación, nos diremos simplemente
que los vamos a dejar para mañana, los pensaremos en “el tiempo de pensar”.


– Relajación/respiración diafragmática.


– Mindfulness.

 

Lola García Sánchez

Psicóloga General Sanitario

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Dependencia Emocional

Dependencia Emocional

 

DEPENDENCIA EMOCIONAL

 

La dependencia emocional es un tema poco comprendido y tratado. Es una de esas cuestiones psicológicas que nos caracteriza como seres humanos, pertenecientes a “animales sociales” que están destinados, para bien o para mal, a las relaciones con nuestros congéneres.

Se define la dependencia emocional como la incapacidad de liberarse de una relación disfuncional. Aunque también puede darse en otras relaciones, como las que se dan entre padres e hijos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, etc., el foco de este artículo será en las relaciones de pareja. La diferencia entre el amor normal, (que de por sí implica un cierto componente de necesidad) y la dependencia es meramente cuantitativa. Podríamos imaginar una representación continua de los sentimientos en las relaciones afectivas para ilustrar mejor la diferencia entre querer y necesitar, o entre amor y extrema necesidad.

  

Características de una persona con dependencia emocional

Las características que se dan en las  personas emocionalmente dependientes  en el área de la pareja son:

  • Una necesidad excesiva del otro y un deseo de acceso constante hacia él/ella. Es una expresión de la necesidad psicológica que la persona dependiente tiene de su pareja. Puede manifestarse como un deseo constante de hablar con él, llamadas telefónicas constantes, apariciones imprevistas en el trabajo, realizar cualquier actividad con la otra persona, no poder completar una tarea independiente sin sentir la necesidad de mantenerse en contacto con la pareja, etc. Los dependientes en ocasiones describen este sentimiento como el “hambre” de la pareja.

La reacción de la pareja suele ser de agobio. Esto puede traer consecuencias de diferentes tipos, como puede ser la ruptura precoz de la relación o la demarcación de límites estrictos.

 

  • Deseos de exclusividad en la relación.

 

  • Prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa. Esta es una de las características más frecuentes y notorias en el entorno social. La persona emocionalmente dependiente ve su relación como el centro de su existencia, el foco de su atención y el propósito de su vida.

 

  • Idealización de la pareja. A pesar de ser consciente de los defectos de su pareja a lo largo de su relación, el dependiente los idealiza con frecuencia.

La pareja representa todo aquello que no tiene el dependiente.

 

  • Relaciones basadas en la sumisión y subordinación. La sumisión del dependiente hacia su pareja es una respuesta casi inmediata, no tiene problema en plegarse ante la persona que admira.

 

  • Historia de relaciones de pareja desequilibradas. En general, la vida amorosa de una persona con dependencia emocional es una sucesión de relaciones de pareja, conflictivas y desequilibradas que se inician ya en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta.

 

  • Miedo a la ruptura. Una vez superadas las etapas iniciales de la relación, el dependiente experimenta una intensa ansiedad por la posible disolución de la relación. El fantasma de la ruptura ronda siempre sobre su cabeza.

 

Fases:

Las fases de las relaciones de pareja de los dependientes emocionales se pueden resumir de la siguiente manera:

fases de la dependencia emocional

 

 

Factores

Los factores que pueden causar la dependencia emocional se agrupan en cuatro:

 

Carencias afectivas tempranas:

Las carencias afectivas tempranas nos indican la ausencia, quizá no total pero sí muy notable, de un elemento positivo y necesario como es el cariño. Lógicamente, la gravedad de la dependencia emocional guardará relación con la magnitud de dichas carencias.

Mantenimiento de la vinculación y focalización excesiva en fuentes externas de la autoestima:

La vinculación afectiva es, obviamente, la reacción más normal y frecuente en las personas. También es sin duda, la más deseable para un desarrollo emocional y de la personalidad adecuada. No obstante, existen circunstancias en las que se produce dicha vinculación afectiva con personas que no corresponden de manera satisfactoria a esos sentimientos. La persona  emocionalmente dependiente, en estas circunstancias interpersonalmente desfavorables, decide insistir en su búsqueda de los demás y se mantiene vinculado afectivamente a ellas. La vinculación afectiva con personas que no son afectuosas y que además son hostiles, acarrea consecuencias basadas en la formación de esquemas y pautas disfuncionales sobre uno mismo y los demás.

    Factores biológicos:

    Los varones pueden activar con mayor facilidad que las mujeres la vía de desvinculación afectiva. Las mujeres tienen mayor disposición a la empatía, a la compasión y al contacto social, lo cual es indicativo de una mayor tendencia a la vinculación afectiva. En consecuencia, podemos pensar que a las mujeres les resultará mucho más difícil desvincularse afectivamente. Lo cual hace que esta patología sea mucho más frecuente en mujeres que en varones, algo que es un hecho constatable continuamente en la experiencia clínica. Además del factor género, el temperamento y la dotación genética también desempeñan un papel relevante en la formación de la dependencia emocional.

    Factores socioculturales:

    Cada cultura tiene diferentes modelos de pareja y los roles masculino y femenino que se desempeñan en ella tienen también una gran influencia social. En nuestra cultura occidental existe el prejuicio de que la mujer está más interesada en la pareja que el varón. Sean ciertos o no, son estereotipos y prejuicios culturales que influyen también en nuestro comportamiento.

     

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

     

    Blasco, C., & DEL CONCEPTO, J. A. (2005). Dependencia emocional. In I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero-15 de Marzo 2000 [citado:*]; Conferencia 6-CI-A:[52 pantallas]. Disponible en: http://www. psiquiatria. com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a. htm.

    Castelló, J. (2000, March). Análisis del concepto dependencia emocional. In I Congreso Virtual de Psiquiatría (Vol. 5, No. 8).

    Rodríguez de Medina Quevedo, I. (2013). La dependencia emocional en las relaciones interpersonales.

     

     

     

    Encarnación Sánchez Quesada

    Psicóloga General Sanitario

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    Recupera el clima positivo en la pareja

    Recupera el clima positivo en la pareja

     

    RECUPERA EL CLIMA POSITIVO EN LA PAREJA

    ¿Cómo recuperar el clima positivo en la pareja?

     

    Se acerca San Valentín, un día del año en el que nos encontramos corazones por todos lados y restaurantes llenos de parejas que festejan su unión. Sin embargo, es posible que no todas las parejas se encuentren en su mejor momento y se sientan arrastradas, en estas fechas, a celebrar un amor que se tambalea.

     

    Si vuestra relación está cargada de tensiones, reproches y situaciones estresantes, es probable que os encontréis envueltos en un ambiente o clima negativo. Normalmente esto deriva de una comunicación incorrecta, de una falta de momentos satisfactorios en pareja y de pensamientos distorsionados acerca del otro miembro o de la relación.

     

    Si quieres aprovechar el 14 de febrero para intentar salvar tu relación de pareja, vamos a explicar algunos ejercicios terapéuticos que pueden ayudarte a conseguir tu objetivo.

    1. Caja de regalos emocionales.

    Escribe en trozos de papel cualidades que ves en tu pareja, acciones que realiza que te agradan, acontecimientos del pasado compartidos que te gustaron, etc… por ejemplo: “¡qué bien te sienta el vestido rojo que te pones los sábados!”,  “me encanta cuando me dejas el café preparado por las mañanas”, “disfruté mucho en aquel viaje a Granada”…

    Mete estos papelitos doblados dentro de una caja y ponla en un lugar en el que tu pareja pueda ir abriendo uno cada día. Podemos ir añadiendo papelitos cada vez que queramos.

    2. Caja de los deseos.

    Cada miembro de la pareja deberá escribir en trozos de papel (seleccionando un color distinto para cada miembro), deseos o actividades que le gustaría que el otro hiciera. Todos los papeles se meterán en la caja y cuando uno de los miembros quiera complacer al otro seleccionará un papelito y lo llevará a cabo. Cuando se vayan acabando los papeles podéis ir añadiendo nuevos deseos.

    3.Citas.

    Con este ejercicio pretendemos volver a tomar contacto con aquello que hizo que os enamorarais. Se trata de volver a compartir momentos los dos a solas. Cada semana, uno de los miembros será el responsable de preparar una cita. Se debe pensar en los gustos de la pareja para tratar de agradarla y sorprenderla, de manera que, lo único que se acuerde con antelación sea el día y la hora.

    4. Regalar ocio individual.

    Para que una relación de pareja sea sana, además de tener un área compartida, es necesario que exista un espacio individual de ocio. Animar al otro miembro a realizar actividades de manera individual puede uniros más como pareja.

    Puedes, por ejemplo, regalarle un bono para clases de guitarra, una tarjeta regalo para un curso de cocina, clases de equitación o cualquier actividad que sepas que siempre ha querido hacer pero que no se anima a dar el paso.

    5. Pilla a tu pareja haciendo algo agradable.

    Cada uno de los miembros registrará todas aquellas acciones, conductas, actitudes o detalles que nos parezcan agradables del otro. Un día a la semana, previamente acordado, se las haremos saber.

     

    Recuerda siempre, que la terapia de pareja, llevada a cabo por psicólogos especializados, puede ayudaros a mejorar vuestra relación mediante la evaluación, análisis y  tratamiento de los problemas que puedan estar superando todos vuestros intentos de solución.

     

     

    Metáfora “La mirada del amor”

    “El rey estaba enamorado de Sabrina, una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

    Una tarde mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabrina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (infracción que se pagaba con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

    A su regreso, el rey fue informado de la situación.

    – ¿No es maravillosa? -dijo- esto es verdadero amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre ¡Es maravillosa!

    Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último melocotón de la cesta.

    – ¡Parecen ricos! -dijo el rey.

    – Lo son -respondió la princesa. Y alargando la mano le cedió a su amado el último melocotón.

    – ¡Cuánto me ama!- comentó después el rey-, renunció a su propio placer para darme el último melocotón de la cesta. ¿No es fantástica?

    Pasaron los años y, a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.

    Sentado con su amigo más confidente, le decía:

    – Nunca se portó como una reina… ¿Acaso no desafió mi prohibición usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida”.

     

    Jorge Bucay; “Déjame que te cuente”.

     

    Lola García Sanchez

    Psicóloga General Sanitario

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