Sabemos que el estrés es una respuesta adaptativa del organismo al identificar condiciones adversas o amenazantes que vayan en contra de la homeóstasis, que es la tendencia del organismo a mantenerse internamente estable y constante, o dicho de otro modo, el equilibrio dinámico del organismo.
La respuesta al estrés es diferente en cada individuo, depende de factores como el grado de control que se tenga sobre el mismo y su predictibilidad, y se define como el conjunto de reacciones fisiológicas y conductuales encaminadas a restablecer el equilibrio homeostático.
Los estresores, por su parte, pueden ser internos y externos (físicos, químicos, socioculturales,…), y los estresores psicológicos sabemos que son especialmente nocivos para nosotros. Y hablando de estos últimos, normalmente van a ser diferentes o van a afectar de diferente manera según la edad, el estatus social, el apoyo social del que dispongamos, de nuestra personalidad, o de nuestra capacidad de afrontamiento, entre otras.
Existen situaciones que son “normales” en nuestra sociedad, pero que afectan enormemente al individuo, como un divorcio, perder el trabajo o la muerte de un familiar, por ejemplo. Y ni qué decir tiene de situaciones extremas, como vivir escenarios de violencia, violaciones, hambre, guerras,…
En esta sociedad en la que nosotros vivimos, tenemos que lidiar con el estrés diario: queremos todo para ayer, queremos soluciones ya y no nos gusta cometer errores. Nuestra sociedad vive rápido y queremos hacerlo todo corriendo. Visto así, ¿quién no va a estar estresado? Por eso es tan necesario conocer las técnicas adecuadas para afrontar el estrés.
¿Por qué estoy tan estresado?
Actualmente, los motivos de consulta más comunes relacionados con el estrés son los siguientes:
Las relaciones sociales: aquí entrarían las relaciones familiares, de pareja, de amistad,… Porque las tienes, porque no las tienes, porque no son como te gustaría o como necesitas o crees necesitar, porque no te comunican o no te comunicas bien,… Aquí incluimos también el estrés de las redes sociales, que como la gran mayoría sabéis, no es poco. Dedicaremos un artículo a hablar de ellos más detenidamente.
Los estudios o el trabajo per se: en sí mismos, constituyen un gran foco de displacer. Puede ser porque no disfrutes de ellos, porque les dediques mucho tiempo, o incluso porque aparezcan problemas dentro del contexto social del mismo (mobbing o bullying).
La economía: que levante la mano el que no está preocupado por sus finanzas y por cómo va a evolucionar su economía en general… Algo común, es definitiva, a todos los individuos.
Creo que la frase que más he oído repetir en este tiempo de confinamiento es: “la salud es lo más importante”, y ciertamente, sin ella no puede existir el resto. Ahora más que nunca, hemos sido conscientes de su importancia, y no deberíamos olvidar el cuidar de ella en sus dos aspectos fundamentales: físico y mental.
La crianza. Tener niños, no tenerlos y quererlos, no tenerlos y no quererlos, tenerlos y no quererlos, tenerlos y quererlos. Que estén sanos, que tengan una educación (buena, a ser posible), que no les hagan daño, que sufran lo menos posible,… En definitiva, un posible foco de estrés.
¿No os parecen suficientes razones? Piensa en algunas de ellas, ¿de verdad no te preocupa ninguna de las anteriores? Quizás hay otras que no he incluido en la lista principal, como son la autoimagen, el ocio, las relaciones sexuales,… Pero siempre hay cosas que nos tienen preocupados.
La preocupación es molesta, pero el estrés es diferente. Cuando hay estrés, se ha activado una fuente de energía para cubrir una demanda: “hay que salir corriendo al hospital”, “hay que entregar un trabajo para ayer”, “el niño se ha puesto malo”, “me he quedado en paro», … Y aquí el estrés es bueno, porque la teoría dice que así tu organismo va a ponerse en funcionamiento para lidiar con él, pero ¿qué pasa cuando se mantiene en el tiempo?, ¿cómo afrontar el estrés?
Lo que sucede es que el estrés empieza a deteriorarnos, y entramos en la fase de desgaste del Síndrome de Adaptación al Estrés (Selye, 1950), provocándonos múltiples patologías: problemas musculares, digestivos, psicológicos, dermatológicos,…
Más info sobre el Síndrome de Adaptación: t.ly/xcN5
Técnicas para afrontar el estrés
Rutina. Incluir trabajo, estudio o formación de algún tipo. Debe ser algo que te mantenga ocupado al menos la mitad del día y que te permita poner en funcionamiento de forma activa capacidades cognoscitivas como la atención y la memoria, además de que el proceso de aprendizaje en sí mismo te vuelve más disciplinado y productivo.
Ejercicio físico. No me canso de decirlo. Estamos llenos de músculos, todo nuestro cuerpo está hecho para que nos movamos, y cuando no lo hacemos aparecen problemas de todo tipo, incluido el estrés. Puede que pienses que no tienes tiempo para hacer ejercicio, y aunque eso es con gran probabilidad una excusa, puedes intentar cambiar hábitos para mejorar tu calidad de vida. Aquí no te descubro nada nuevo: intenta moverte más, ir andando siempre que puedas, coge transporte público, sube escaleras, … No sé, lo que se te ocurra. En este confinamiento yo ando en el mismo sitio mientras veo alguna serie, o hago una rutina de dos minutos al levantarme. ¿Qué se te ocurre a ti?
Relajación. Intenta dejar un huequecito al día, vale con apenas unos minutos para recuperar el control sobre tu respiración y sobre tu propio cuerpo. Cógelo como costumbre y verás que te hace sentir genial. Si quieres, puedes probar nuestra relajación guiada, o bien la relajación muscular, que son más largas (unos 20 minutos) pero que te recomiendo practicar a menudo.
Reflexión diaria. Pregúntate qué es lo que te está haciendo sentirte así. Al final del día haz una reflexión mental (o escrita, muy útil), para poner en orden tus pensamientos. Si es el trabajo, la familia, o cualquiera de los otros factores que hemos visto más arriba. Analízalo y busca una solución individualizada. Plantéate el trabajo, piensa en tu relación, analiza las discusiones con tu pareja… Busca el foco de tu estrés y en la medida que esté en tu mano, ponle solución.
Una buena gestión del tiempo hace que puedas abarcar más cosas y cumplir tus objetivos de forma más efectiva. Quizás sea este uno de los problemas que se te presentan, y con disciplina y constancia es bien fácil trabajo. Echa un vistazo a la página de recursos y descárgate tanto el planificador general de objetivos como el diario para organizar mejor tu tiempo.
Busca ayuda psicológica si lo ves necesario, ya sea porque no sabes de dónde procede tu estrés o porque no sabes cómo afrontarlo. No lo dejes pasar si ves que no puedes controlarlo, porque ya sabes que cuanto más se mantiene en el tiempo, peor evolución tiene.
Si estás pensando que todo esto ya lo sabías, pregúntate: ¿lo estoy poniendo al 100% en práctica? Date caña y ¡ánimo! Déjame comentarios de si te han servido estas recomendaciones, y de si hay alguna más que consideres importante, que seguro ayudan a la comunidad.
Espero que te haya gustado el artículo, y si es así suscríbete al blog ? o al canal de youtube para enterarte de todas las novedades.
Mejorar la comunicación en pareja no es tarea fácil, ya que requiere de tiempo y dedicación, pero es posible siempre y cuando haya predisposición por parte de ambos miembros de mejorarla.
Con gran probabilidad, en más de una ocasión habréis tenido rachas con vuestra pareja que os han resultado difíciles de manejar. Estos problemas pueden haber sido diversos: comunicación, sexualidad, afectividad, crianza, economía… Hoy vamos a centrarnos exclusivamente en la comunicación y en qué podéis hacer para mejorarla.
La comunicación puede fallar porque el emisor no lanza correctamente el mensaje, el receptor lo entiende mal, o el mensaje está formulado erróneamente. Puede haber fallo en uno, en varios o en todos ellos.
¿Qué podemos hacer para mejorar la comunicación en pareja?
Dedicad un rato para poder comunicaros. Puede parecer una tontería, pero a muchas parejas les resulta difícil encontrar un hueco para sentarse y hablar un rato, ya sea porque están cansados, los niños no les permiten ese hueco de intimidad, porque tienen los horarios cambiados… Sea por lo que sea, siempre cabe la posibilidad de encontrar este hueco por complicado que parezca. ¿Cómo puedes hacerlo? Haz un horario con tus responsabilidades del día y que tu pareja haga lo mismo. Una vez los tengamos en papel, nos será mucho más fácil analizar cuál es el mejor hueco para dedicarlo a nosotros. Puede parecer un poco mecánico y que nos tire para atrás, pero cuando pasáis una temporada sin tener ese ratito para vosotros, este es sin duda el mejor método.
Deja el Whatsapp y el teléfono de lado. Estamos en la era de la tecnología, y por eso tendemos a sustituir una comunicación por otra, en teoría más “rápida” y “sencilla”. Sin embargo, la realidad es que las parejas que tienden a comunicarse por Whatsapp (Line o similar) suelen utilizar este medio para todo. Ya no es sólo que escribamos la lista de la compra, digamos una cosa puntual sobre los niños, o nos demos los buenos días. Esto está bien. Lo que no está bien es utilizar estos medios como único recurso. No debemos olvidar que la comunicación real debe ser cara a cara, en su defecto por teléfono y para ciertas ocasiones otros medios.
Hablad por turnos. Cuando la comunicación está alterada, lo mejor que podemos hacer es hablar por turnos. Un ratito hablo yo (expreso una opinión, te cuento cómo me ha ido el día, comento algo de lo que tengamos que hablar,…), y otro ratito hablas tú. No son monólogos, por lo que necesitamos saber que el otro nos ha escuchado, comprendido, y nos da feedback (o devolución) sobre ello. Para ello, es muy importante el siguiente punto.
Pregunta. Nos olvidamos de que la pregunta es siempre el mejor recurso para escuchar activamente y poder encontrar en el otro la respuesta que buscamos. ¿Pero qué preguntas podemos hacer y en qué momentos?
“¿A qué te refieres?” – Cuando no terminamos de entender el punto de vista del otro. Desde mi punto de vista, ésta es la pregunta mágica. Le das la oportunidad al otro de expresarse de otra forma, de reivindicar su opinión o de retractarse de ella, para poder saber exactamente en qué conversación nos estamos moviendo. También nos ayuda a volcar nuestra atención sobre ella y poder estar presentes al 100%.
“No te he entendido. ¿Puedes repetir?” – Cuando no te has enterado de algo. Muchas veces no preguntamos porque no queremos que el otro se dé cuenta de que no le hemos entendido, ¡pero es que es así! Si no lo haces en el momento adecuado, te descuelgas de la conversación y es difícil volver a ella.
“¿Tú qué opinas?” – Cuando estamos en el momento en que hemos expuesto lo que queríamos decir, y buscamos que el otro se implique en la conversación.
Sé claro y conciso. Muchas veces nos perdemos en lo que queremos decir; nos “liamos” intentando explicar algo que nuestro interlocutor desconoce. Expón el objetivo y el motivo de tu discurso: Esto lo digo por… Quería hablar de esto porque… Sobre esto, opino que… Quiero comentarte que… Desde el momento en que el otro sepa de qué estamos hablando, ya podemos explayarnos más o menos, pero no “irnos por las ramas” desde el principio. Un mensaje bien formado ayuda a que haya una mejor comunicación.
No pienses en lo que quieres decir. En ocasiones, parece que estamos deseando que acabe el otro para poder decir lo que nosotros queremos decir. ¿Has pensado que al otro le pasa exactamente lo mismo? Esto no es escuchar, y alguien en algún momento debe romper este círculo vicioso. Para ello debes valerte de la pregunta, que te supondrá una ayuda para entender al otro, y que además te dará pie para ir formando una opinión sin estar volcado sólo en esta actividad.
Piensa en lo que quieres decir. Una vez que has entendido, céntrate en lo que opinas de ello. No durante, sino después. Si está pensando en lo que sea que estés pensando, no tendrás capacidad de prestar atención al otro. Ahora ha llegado tu momento de expresarte. Si a la otra persona le cuesta guardar su turno y no respeta el tuyo, puedes decir algo como: “He entendido lo que quieres decir. Te refieres a ESTO. ¿Puedo hablar yo ahora?”; si te interrumpe: “Disculpa, pero no he terminado”.
Espero que estos consejos te hayan sido de ayuda para mejorar la comunicación con tu pareja. No hay nada como ponerlos en práctica y ver lo beneficiosos que pueden llegar a ser. Si es así, podéis suscribiros más abajo (o en la barra lateral) y estar al tanto de todas las novedades, o bien seguirnos por nuestras redes sociales.
Si te interesa, también puedes consultar el artículo con algunos consejos para las parejas durante el confinamiento.
La relajación muscular progresiva de Jacobson es estupenda para aquellos que notan sobrecarga en algún grupo muscular concreto o tensión en general, ya que se basa en la tensión y relajación de los músculos.
El vídeo que os he preparado es una versión reducida de la versión original (Jacobson, 1929), y en ella vamos a trabajar con cuatro grandes grupos musculares: extremidades superiores, cara, tronco y extremidades inferiores.
Qué es la relajación
La relajación es la respuesta contraria al estrés o a la tensión, y se produce debido a la activación de la rama parasimpática del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).
Por su parte, la respuesta de estrés se produce debido a la activación de la rama simpática del SNA (Sistema Nervioso Autónomo). Esta parte del organismo es la que se encarga de la actividad involuntaria, como es la salivación, la sudoración, digestión, frecuencia cardíaca y respiratoria, …
Recomendaciones previas antes de realizar la relajación muscular progresiva de Jacobson
Este tipo de relajación produce grandes beneficios, pero es conveniente resaltar algunas recomendaciones:
No realizar más de una vez al día.
Consultar previamente con el médico si existe alguna patología que nos pueda impedir o dificultar esta actividad.
Realizar la relajación una hora y media o dos horas antes de irte a dormir.
Si notas cualquier tipo de dolor, deja de ejercitar, al menos, ese grupo muscular. En este ejercicio tienes que notar tensión, no dolor.
Fases de la relajación muscular progresiva de Jacobson
Practica una vez al día durante dos semanas, todos los grupos musculares.
La tercera y la cuarta semana tienes que tratar de evocar la respuesta de relajación directamente.
A partir de aquí, durante otras dos semanas, y si notas que tienes lo anterior controlado, puedes empezar a practicar en diversas situaciones, bien andando o realizando algún tipo de actividad
¿Todo controlado? Entonces ya puedes aplicar esta práctica a situaciones de ansiedad (consulta el artículo de «Trastorno de Ansiedad Generalizada»). Obviamente no es obligatorio, solo una técnica más para poder controlar tus reacciones en esos momentos.
Estamos
viviendo una situación muy delicada en la que todos nos vemos afectados día a
día en mayor o menor medida. Los que, por suerte, estamos confinados y sin
síntomas podemos aprovechar este parón en nuestras vidas para algo que
normalmente no nos paramos a hacer: observar si
estamos en el lugar donde queremos estar, si estamos satisfechos con nuestra
vida, identificando qué podemos hacer para mejorar lo que no nos satisface.
Este artículo tiene como
objetivo aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de crecimiento o
desarrollo personal y qué técnicas podemos utilizar para facilitarlo.
¿Qué es?
El crecimiento personal es un concepto muy
amplio, pues se relaciona con numerosas dimensiones de nuestra vida. Podríamos
definirlo como un proceso de superación que nos ayuda a identificar nuestros verdaderos intereses y
objetivos para adquirir y potenciar los recursos necesarios para alcanzarlos, dando así sentido y bienestar
a nuestras vidas.
Características de las
personas con una mayor necesidad de crecimiento personal
Nadie
puede cambiarnos si nosotros no queremos cambiar. Hay personas que se sienten
plenas y satisfechas en su zona de confort, que no necesitan o quieren ir más
allá, y eso es algo totalmente respetable. En general, las personas que buscan
ese desarrollo personal continuo tienen una serie de características comunes:
Actitud positiva y proactiva.
Personalidad estable y fuerte. Seguridad en sí mismos.
Sensación de control. Si creemos que podemos hacer algo para cambiar las cosas nos plantearemos qué podemos hacer para estar mejor o tener un mayor bienestar.
Beneficios de trabajar
tu crecimiento personal
Continuo aprendizaje. Aprendemos de las
situaciones que nos vamos encontrando, conociendo nuestros recursos y saliendo
fortalecidos de ellas de cara a futuros retos.
Mayor nivel de autoconsciencia.
Control sobre la propia vida.
Mejor autoestima.
Mejora de las relaciones interpersonales.
Mayor calidad de vida, sintiéndonos más sanos
física y mentalmente.
Más tolerancia a la frustración.
Mejor gestión de las emociones.
Disminución de estrés y ansiedad.
Mejor apreciación de las mejoras personales.
Barreras
que impiden nuestro desarrollo personal
El principal obstáculo somos nosotros mismos. En
ocasiones el miedo y la frustración nos impiden iniciar las
acciones necesarias para nuestro crecimiento o persistir en ellas, frenando o
incluso estancando nuestra evolución personal.
Entorno. Un entorno tolerante, motivador
y de confianza promueve actitudes de superación. En cambio, cuando solo existen
reproches o críticas, nos limita y desmotiva. Esto último suele suceder porque
cuando alguien está evolucionando y sufriendo cambios en los demás se crea cierta
incertidumbre, quieren que dicha persona siga siendo la misma de siempre, con
una actitud predecible que les haga sentir cómodos.
Piloto automático. En esta vida acelerada
en ocasiones perdemos el camino apropiado y acabamos lejos de nuestra propia esencia;
viviendo en piloto automático y perdiendo de vista nuestros sueños,
motivaciones y necesidades.
Zona de confort. A veces el miedo y las propias vivencias no nos facilitan salir de nuestra zona de confort. Este es nuestro espacio seguro, de bienestar, en el que nos sentimos cómodos y no tenemos que afrontar situaciones inesperadas. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo puede aparecer frustración por todo aquello que no nos hemos atrevido a hacer, o por no haber intentado conseguir cosas que no poseemos en el presente. Si quieres saber más, echa un vistazo a nuestro artículo “saliendo de la zona de confort”.
Ejercicios
para posibilitar un cambio hacia el bienestar y la autosatisfacción
«Cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso». -Lao Tse-
El
crecimiento personal no se produce de un día para otro, es un proceso largo que
requiere un esfuerzo consciente por mejorar cada día. En realidad, podría durar
toda la vida. Deberemos trabajar características básicas como: compromiso,
apertura a nuevas experiencias y perseverancia.
Por otro lado,
como hemos comentado
anteriormente, el crecimiento o desarrollo personal hace referencia a un
término muy amplio, y como tal hay muchas posibilidades de trabajarlo. Del
mismo modo, cada uno de nosotros entiende el desarrollo personal de
manera única. Sería agotador y frustrante tratar de crecer plenamente en todas
las áreas de nuestra vida, debemos elegir aquellas que más encajan con nuestra
forma de ser y ver la vida.
Los ejercicios o técnicas utilizadas para trabajar el crecimiento personal pretenden que la persona adopte nuevas ideas o formas de pensamiento que le permitan generar nuevos comportamientos y actitudes, dando como resultado una mejor calidad de vida y el logro de sus objetivos.
«Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». –Atribuida a Albert Einstein.
Pinchando en este enlace encontraréis un archivo con recursos para el desarrollo personal.
En esta situación que estamos viviendo, nos encontramos
sumidos como en una especie de trance en la que no terminamos de entender lo
que está sucediendo, que no asimilamos aún la gravedad de la situación y, peor
aún, nos vemos obligados a estar confinados, por el bien común, en casa.
Mientras para unos poquitos, desgraciadamente, esta situación
es un verdadero infierno, la gran mayoría de las personas viven esta situación como
una prolongación de su aislamiento, como un descanso de la vida tan ajetreada
que llevamos, o como un pequeño infierno según circunstancias y percepciones a las
que no voy a entrar aquí.
Aunque a algunos se les puede caer la casa encima, hay un colectivo que no hay que olvidar: las parejas; no los padres, que de eso hablaremos en otra ocasión, sino las parejas. Aquellos que, si están bien juntos, pasarán por este proceso, como mucho, crispados; y luego están las parejas que no se llevan bien o que apenas se soportan. Para ellos, este encerramiento va a suponer un verdadero choque con esa realidad que probablemente estaban evitando ver, y que ahora no pueden hacer otra cosa más que enfrentarla.
Este artículo lo realizo con ánimo de ayudar a que los que
tenéis pareja y convivís juntos, no acabéis en peleas, separación o en
situaciones peores. Como especialista en pareja, veo cada semana a parejas que
por diferentes razones no se entienden o a las que les fallan algunos de los
pilares básicos de la pareja, que desde mi punto de vista son: comunicación, afecto y tiempo juntos.
Hay otros muchos factores que afectan más o menos a las relaciones, pero en mi
experiencia éstos son los más afectados y los que, si no se cuidan, llevan
directamente al fracaso.
En esta situación lo de la comunicación parece fácil, ¿verdad?, pero muchos encontraréis que
aun así no habláis prácticamente con la pareja, que buscáis tener vuestro
propio espacio continuamente y que van pasando los días sin que encontréis ese rato
para hablar de algo que no sea el COVID-19. Así que, ahí van los primeros consejos:
Buscad un hueco al día para hablar de algo que
no sea este dichoso virus o la situación que vivimos. Buscad memes, contaos un
chiste, hablad del futuro, de objetivos comunes, de viajes deseados, de ideas
que hemos tenido,… ¡Hay tanto de qué hablar!
¿Y qué hay del tiempo
juntos? Porque, que estéis en la misma casa no significa que estéis juntos,
solo que compartís un espacio. Así que, ¿qué tenéis que hacer?
¡Rellenadlo! Preparad una cena para vosotros solos,
un baño, un masaje, una partida al ordenador/consola, una película, una serie,
visitad alguno de los múltiples museos que han abierto sus puertas de forma
telemática, … Muchas opciones, y muchas más que se os puedan ocurrir.
El afecto siempre
es uno de los damnificados cuando no nos encontramos bien, pero es tan necesario
sentir a la otra persona cerca… Puede que este no sea el mejor momento para
comerse a besos, pero…
Podéis abrazar por detrás a vuestra pareja,
compartir juntos unas respiraciones y… continuar. Hacedle ver que estáis ahí
con un beso en la coronilla, una caricia en el pelo, un arrumaco, un “toque” en
el culo, … Cuando pase todo esto habrá tiempo para más cosas, pero ahora,
quizás, solo necesitáis saber que el otro está ahí.
Dicho esto, hay una serie de normas que todas las parejas
deberían seguir siempre, independientemente de la situación en la que se
encuentren:
Respeta a
tu pareja. Él o ella no tiene la culpa de esta situación, está pasando por
ella como tú, y no tienes derecho a alzar la voz, ni a obsequiarle con tus “malas
caras”; mucho menos, por supuesto, a insultar o agredir de cualquier manera.
Habla a
tu pareja con ternura. Es la que está ahí siempre, no se merece que la
trates de menos.
Interésate
a diario por ella o por él. Pregúntale: “¿cómo estás?”. Tan sencillo pero
tan difícil, al mismo tiempo.
Comparte
tus inquietudes y sentimientos. Aunque no lo parezca, ahora no es momento
de aislarse emocionalmente, solo físicamente.
No
habléis todo el día del mismo tema. Ahora es el COVID-19, pero antes era el
trabajo, los padres, el 8M, los hijos, la oposición, o lo que fuera. Variad un
poquito y no seáis monotema, que esto parece que va a durar un tiempo y
agradeceréis no estar todo el rato obsesionados con ello.
Buscad intereses
comunes. ¿Qué mejor momento que ahora para saber si podemos compartir
aficiones o temas de los que hablar?
Para los que además tenéis hijos, algunos consejos sueltos:
Aprovechad
para hacer actividades en familia. Es momento de que os conozcáis sin
ninguna distracción, a puerta cerrada.
No tiréis
todo el tiempo de electrónicos. Hay muchos días por delante y, aunque
parezca desesperante, hay muchas actividades para hacer con los peques.
Aprovechad
para leer en familia. Esos ratitos de silencio se agradecen, y para los más
pequeños quizás sea buen momento para empezar a enseñarles a reconocer las
letras, a trajinar los cuentos,…
Tirad de
imaginación. ¿Es divertido o entretenido?, ¿es factible?, ¿se puede hacer
sin peligro? Entonces, ¡adelante!
Sed tolerantes.
Todos estáis encerrados, pero nosotros los adultos aún podemos ir a comprar, a
trabajar (en algunos casos), a tirar la basura o sacar al perro, pero los
pobres pequeños no pueden salir de casa. Están desesperados (y más que lo van a
estar), así que toleradles un poquito de caos, aunque siempre dentro de unos
límites, claro.
Respirad un
poco de aire. Si tenéis balcón, terraza o jardín, aprovechad lo que podáis
para hacer alguna actividad al aire libre: desde mirar las formas de las nubes
o nombrar todo lo que se vea desde la ventana, a saltar, jugar con las pompas o
al escondite, o lo que se os ocurra y que no os ponga en riesgo alguno.
Paciencia.
Es un buen momento para trabajar esa asignatura pendiente, porque ahora más que
nunca, nos necesitan.
Espero que estos consejos puedan ayudaros a pasar esta etapa
lo mejor posible. Ya sabéis que podéis contar conmigo y con mi equipo para
cualquier duda que pueda surgiros.
Os enviamos mucho ánimo y, sobre todo, mucha salud.
Raquel Navarro López
Directora del Centro
Si te ha resultado interesante, puedes suscribirte a nuestro boletín:
Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar su navegación en la página web, conocer cómo interactúas con nosotros y recopilar datos estadísticos. Por favor, lee nuestra Política de Cookies para conocer con mayor detalle las cookies que usamos, su finalidad y como poder configurarlas o rechazarlas, si así lo considera
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.