Consejos para parejas en cuarentena

En esta situación que estamos viviendo, nos encontramos sumidos como en una especie de trance en la que no terminamos de entender lo que está sucediendo, que no asimilamos aún la gravedad de la situación y, peor aún, nos vemos obligados a estar confinados, por el bien común, en casa.

Mientras para unos poquitos, desgraciadamente, esta situación es un verdadero infierno, la gran mayoría de las personas viven esta situación como una prolongación de su aislamiento, como un descanso de la vida tan ajetreada que llevamos, o como un pequeño infierno según circunstancias y percepciones a las que no voy a entrar aquí.

Aunque a algunos se les puede caer la casa encima, hay un colectivo que no hay que olvidar: las parejas; no los padres, que de eso hablaremos en otra ocasión, sino las parejas. Aquellos que, si están bien juntos, pasarán por este proceso, como mucho, crispados; y luego están las parejas que no se llevan bien o que apenas se soportan. Para ellos, este encerramiento va a suponer un verdadero choque con esa realidad que probablemente estaban evitando ver, y que ahora no pueden hacer otra cosa más que enfrentarla.

Este artículo lo realizo con ánimo de ayudar a que los que tenéis pareja y convivís juntos, no acabéis en peleas, separación o en situaciones peores. Como especialista en pareja, veo cada semana a parejas que por diferentes razones no se entienden o a las que les fallan algunos de los pilares básicos de la pareja, que desde mi punto de vista son: comunicación, afecto y tiempo juntos. Hay otros muchos factores que afectan más o menos a las relaciones, pero en mi experiencia éstos son los más afectados y los que, si no se cuidan, llevan directamente al fracaso.

En esta situación lo de la comunicación parece fácil, ¿verdad?, pero muchos encontraréis que aun así no habláis prácticamente con la pareja, que buscáis tener vuestro propio espacio continuamente y que van pasando los días sin que encontréis ese rato para hablar de algo que no sea el COVID-19. Así que, ahí van los primeros consejos:

  1. Buscad un hueco al día para hablar de algo que no sea este dichoso virus o la situación que vivimos. Buscad memes, contaos un chiste, hablad del futuro, de objetivos comunes, de viajes deseados, de ideas que hemos tenido,… ¡Hay tanto de qué hablar!

¿Y qué hay del tiempo juntos? Porque, que estéis en la misma casa no significa que estéis juntos, solo que compartís un espacio. Así que, ¿qué tenéis que hacer?

  • ¡Rellenadlo! Preparad una cena para vosotros solos, un baño, un masaje, una partida al ordenador/consola, una película, una serie, visitad alguno de los múltiples museos que han abierto sus puertas de forma telemática, … Muchas opciones, y muchas más que se os puedan ocurrir.

El afecto siempre es uno de los damnificados cuando no nos encontramos bien, pero es tan necesario sentir a la otra persona cerca… Puede que este no sea el mejor momento para comerse a besos, pero…

  • Podéis abrazar por detrás a vuestra pareja, compartir juntos unas respiraciones y… continuar. Hacedle ver que estáis ahí con un beso en la coronilla, una caricia en el pelo, un arrumaco, un “toque” en el culo, … Cuando pase todo esto habrá tiempo para más cosas, pero ahora, quizás, solo necesitáis saber que el otro está ahí.

Dicho esto, hay una serie de normas que todas las parejas deberían seguir siempre, independientemente de la situación en la que se encuentren:

  1. Respeta a tu pareja. Él o ella no tiene la culpa de esta situación, está pasando por ella como tú, y no tienes derecho a alzar la voz, ni a obsequiarle con tus “malas caras”; mucho menos, por supuesto, a insultar o agredir de cualquier manera.
  2. Habla a tu pareja con ternura. Es la que está ahí siempre, no se merece que la trates de menos.
  3. Interésate a diario por ella o por él. Pregúntale: “¿cómo estás?”. Tan sencillo pero tan difícil, al mismo tiempo.
  4. Comparte tus inquietudes y sentimientos. Aunque no lo parezca, ahora no es momento de aislarse emocionalmente, solo físicamente.
  5. No habléis todo el día del mismo tema. Ahora es el COVID-19, pero antes era el trabajo, los padres, el 8M, los hijos, la oposición, o lo que fuera. Variad un poquito y no seáis monotema, que esto parece que va a durar un tiempo y agradeceréis no estar todo el rato obsesionados con ello.
  6. Buscad intereses comunes. ¿Qué mejor momento que ahora para saber si podemos compartir aficiones o temas de los que hablar?

Para los que además tenéis hijos, algunos consejos sueltos:

  • Aprovechad para hacer actividades en familia. Es momento de que os conozcáis sin ninguna distracción, a puerta cerrada.
  • No tiréis todo el tiempo de electrónicos. Hay muchos días por delante y, aunque parezca desesperante, hay muchas actividades para hacer con los peques.
  • Aprovechad para leer en familia. Esos ratitos de silencio se agradecen, y para los más pequeños quizás sea buen momento para empezar a enseñarles a reconocer las letras, a trajinar los cuentos,…
  • Tirad de imaginación. ¿Es divertido o entretenido?, ¿es factible?, ¿se puede hacer sin peligro? Entonces, ¡adelante!
  • Sed tolerantes. Todos estáis encerrados, pero nosotros los adultos aún podemos ir a comprar, a trabajar (en algunos casos), a tirar la basura o sacar al perro, pero los pobres pequeños no pueden salir de casa. Están desesperados (y más que lo van a estar), así que toleradles un poquito de caos, aunque siempre dentro de unos límites, claro.
  • Respirad un poco de aire. Si tenéis balcón, terraza o jardín, aprovechad lo que podáis para hacer alguna actividad al aire libre: desde mirar las formas de las nubes o nombrar todo lo que se vea desde la ventana, a saltar, jugar con las pompas o al escondite, o lo que se os ocurra y que no os ponga en riesgo alguno.
  • Paciencia. Es un buen momento para trabajar esa asignatura pendiente, porque ahora más que nunca, nos necesitan.

Espero que estos consejos puedan ayudaros a pasar esta etapa lo mejor posible. Ya sabéis que podéis contar conmigo y con mi equipo para cualquier duda que pueda surgiros.

Os enviamos mucho ánimo y, sobre todo, mucha salud.

Raquel Navarro López

Directora del Centro

Si te ha resultado interesante, puedes suscribirte a nuestro boletín:

[mc4wp_form id=»583″]

También pueden interesarte….

[wonderplugin_slider id=4 alignment=»center»]

Altas capacidades en adolescentes

¿Qué son las altas capacidades?

Altas capacidades son aquellas capacidades intelectuales que se diferencian en su forma de las capacidades intelectuales del resto de personas.

Una alta capacidad no es solo una capacidad intelectual diferente en cantidad o nivel (cuantitativo), es decir, un niño que saca notas altas no tiene altas capacidades solo por ello, sino que debe haber una diferencia en la forma, en la cualidad de sus habilidades. Estas personas procesan la información, aprenden y reflexionan de forma diferente. No es que piensen más.

Un “talento” sí tiene la diferencia en lo cuantitativo, es decir, en el nivel. Por ejemplo, un niño con talento simple de matemáticas es aquel que aprende igual que los demás niños, pero que obtiene resultados mucho más altos en matemáticas. Un niño con talento compuesto es aquel que destaca en dos o más áreas. 

Una alta capacidad es un “potencial”, es decir, si no se trabaja y se desarrolla termina por perderse, por eso es importante tener en cuenta que no solo hay una parte de habilidad mental en las altas capacidades, sino también debe haber un interés y una motivación de la persona por desarrollar esa habilidad. Suele ocurrir que, si les interesa un tema en concreto, leen mucho sobre ello, preguntan y buscan información.

A veces a estos niños se les atribuyen problemas de atención, porque pueden estar distraídos en clase y se muestran inquietos, esto ocurre porque sus intereses van más allá de lo que se les está enseñando en clase. Esto explica la paradoja del niño con altas capacidades que suspende, aunque lo habitual es que tengan un alto rendimiento académico, pueden suspender debido a su falta de motivación.

¿Cómo diferenciar un problema de atención e hiperactividad de una alta capacidad?

Mediante la evaluación de un profesional se puede distinguir perfectamente, ya que la forma de pensar de alguien con altas capacidades no es igual a la de otras personas. Además, hay que dar sentido a la falta de atención y el motivo de esa distracción. En un caso será por una incapacidad de mantener la atención y en el otro, por una falta de interés.

¿Los padres qué pueden observar y cómo es preferible que respondan?

Conviene que los padres atiendan al desarrollo de sus hijos y aunque no sepan exactamente cuándo corresponde una etapa u otra, sí pueden comparar con el resto de niños en general.

Estos niños suelen aprender a hablar muy rápido o el tipo de palabras que empiezan a utilizar es propio de niños mayores a su edad. Por ejemplo, un niño de cuatro años puede tener un vocabulario propio de un niño de diez años.

Si los padres están pendientes de los intereses que tienen sus hijos, sería bueno facilitar que los desarrollen. Esto quiere decir que si les gusta leer, tratar de potenciar la lectura. Si les gusta la geología, apoyar ese interés. Si les interesa alguna actividad concreta como la música, apuntarles a academias donde puedan desarrollarse.

Algunos padres y madres pueden reaccionar ante un diagnóstico de altas capacidades con sorpresa, otros con alegría. También hay quien dice sentir agobio, por no saber qué hacer, por la responsabilidad de estar a la altura de las necesidades de sus hijos o por miedo a lo desconocido, entre otras cosas. Lo mejor es siempre pedir ayuda profesional, para gestionar la situación de una manera óptima.

¿Cómo es una adaptación curricular para altas capacidades?

Se deben adaptar el temario y la forma de dar la clase a la forma de aprender del niño. Lo ideal es hacer trabajos colaborativos y que investiguen los temas ellos mismos, pues no responden muy bien a temarios repetitivos ni a memorizar sin más, sin cuestionarse, sin practicar y sin comprobar.

Dar un temario de un nivel superior o adelantar un curso no es suficiente para niños de altas capacidades, aunque sí es suficiente para talentos.

¿Hay que trabajar las emociones en niños con altas capacidades?

En general la inmensa mayoría de los niños suelen reaccionar de forma positiva ante la noticia de tener altas capacidades, pero es muy importante la forma de contárselo. Seguramente él o ella ya sabía que era diferente, pero dependiendo de cómo se le plantea la situación, pueden sentirse “raros”. Si perciben que se ponen sobre sus espaldas unas expectativas demasiado altas pueden estar sobrepasados.

En consulta no se suelen trabajan las altas capacidades en sí, pero sí algunos problemas que se derivan. Por ejemplo, si un niño tiene afectada su relación con otros niños, precisamente porque es percibido como diferente, ya que no usa las mismas palabras o le interesan otros temas, entonces, hay que abordar sus habilidades sociales, su forma de comunicarse y la tolerancia a la frustración, para que recupere la sintonía con sus compañeros.

¿Qué ocurre con adolescentes de altas capacidades?

La adolescencia es una etapa de maduración muy importante, en la que una de las claves para el bienestar emocional es el afianzamiento del chico o chica dentro de un grupo. También son importantes la autoestima y sentirse responsable de los propios éxitos.

Sabiendo todo esto, es fácil entender que las altas capacidades en sí, no van a hacer que el adolescente esté mejor o peor. Lo esencial será que sus altas capacidades las haya incluido en su adaptación personal, logrando una buena autoestima y una adecuada inclusión en un grupo.

Ana Belén Ortín Aguilar

Psicóloga. Especialista en problemática adolescente.

¿Tienes dudas? Puedes escribirnos a través de WhatsApp o bien a través de nuestra página de contacto.

Educación Sexual I. Respuesta Sexual Humana

La educación sexual es importante por diversas razones: para conocer mejor nuestro cuerpo (su estructura y funcionalidad), para no caer en mitos o tópicos sexuales, o para saber cuáles son los posibles problemas, trastornos, enfermedades o adversidades a los que podemos enfrentarnos en diferentes contextos sexuales. (más…)

Saliendo de mi zona de confort

¿A qué llamamos zona de confort?

            Llamamos zona de confort a esa zona que solo abarca lo conocido, ese ambiente donde estamos a gusto. Nos sentimos tranquilos y seguros porque todo está bajo nuestro control, evitando enfrentarnos al miedo y la ansiedad. En este espacio conseguimos un rendimiento constante sin asumir riesgos, es nuestro “piloto automático”. Algunos ejemplos de esta zona serían: tu hogar, ese trabajo rutinario que llevas haciendo 10 años, esa relación que mantienes porque te aporta estabilidad aunque no te satisface, etc.

            En ocasiones necesitamos estar en nuestra zona de confort, pues nos sirve para controlar situaciones de estrés o desorientación. Este estado de calma nos permite poner en orden nuestras ideas y plantearnos nuevos objetivos.

Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos una vida basada únicamente en nuestra zona de confort?

¿Qué pasa si siempre vivimos inmersos en nuestra zona de confort?

Aunque la ausencia de emociones negativas favorece el bienestar, este no es producto de la satisfacción o el orgullo personal. La pasividad y la rutina provocan apatía y vacío existencial, lo que impide el crecimiento personal:

  • Nada te motiva lo suficiente.
  • Prefieres dejar pasar las buenas oportunidades por miedo a perder.
  • Desde hace meses o años sigues la misma rutina.
  • Te sientes aislado socialmente.
  • Experimentas un gran vacío, como si necesitaras algo más, aunque no sabes exactamente qué es.
  • Tu vocabulario se ha llenado de frases como “me gustaría”, “quizás” o “a ver si”.
  • Procrastinas continuamente.
  • Dices “no” continuamente a todos los planes e ideas nuevas que te proponen.
  • Cada vez te resulta más difícil lidiar con los cambios.

Cómo salir de tu zona de confort

Aunque puede parecer contradictorio, a veces preferimos quedarnos en lo conocido que explorar lo incierto, aunque ello nos cause sufrimiento (dice el refrán que “más vale malo conocido que bueno por conocer”).

Esto es así porque al salir de ese espacio seguro encontramos que no somos tan buenos en otras áreas, por ejemplo al cambiar de trabajo, lo que nos causa ansiedad y estrés. Del mismo modo, la incertidumbre y falta de control nos asustan, no pudiendo prever qué sucederá. Así, por miedo a fracasar o defraudar a los demás o a nosotros mismos, optamos por quedarnos donde tenemos cierta aceptación y éxito garantizados.

Por la propia definición de “zona de confort” podemos intuir que no será fácil salir de ella, pero con estos pasos y un poco de esfuerzo, lo conseguirás:

  • Afronta el miedo. Al ir consiguiendo pequeños objetivos vamos creyendo en nuestra eficacia para alcanzar metas. Cuando hay ansiedad la mente pone excusas para volver a su estado de comodidad, por lo que una buena técnica es mentalizarse para actuar en sentido contrario a lo que nos pida el cuerpo.
  • Acepta la incertidumbre y atrévete a equivocarte. La vida cambia y el cambio es incertidumbre; podemos aprender a adaptarnos a situaciones nuevas aceptándolas como un reto.
  • Desafíate. Alcanzar nuevas metas supone el riesgo de hacer cosas que no se nos dan tan bien o que nos provocan miedo o inseguridad, pero un poco de ansiedad es positiva para mejorar nuestro rendimiento y aumentar nuestra flexibilidad mental. Cambia los nervios o la inseguridad por “emoción”.
  • Involúcrate en tareas que te fuercen a pensar de manera diferente,  para experimentar contextos desafiantes a los que adaptarte. Muévete por entornos distintos y viaja todo lo que puedas.
  • Trabaja la procrastinación. Puedes consultar este artículo para tener más información sobre ella.
  • Conoce gente nueva. Oblígate a hacerlo, aunque no te apetezca. No hace falta que la interacción sea perfecta, deja simplemente que fluya el diálogo.
  • Haz que tus amigos y familia cooperen. Su apoyo te servirá como refuerzo para salir de tu zona de confort.

¿Qué beneficios obtendrás al salir de tu zona de confort?

  • Ampliarás tu zona de confort.
  • Incrementarás tu desarrollo personal, sintiéndote orgulloso de lo aprendido.
  • Estimularás tu creatividad.
  • Te sentirás vivo, conociendo a gente nueva y viviendo nuevas experiencias.
  • Ganarás autoconfianza. Asumir nuevos retos y buscar activamente la novedad nos permitirá sentirnos más cómodos ante lo incierto y desconocido, de manera que podremos resolver mejor los problemas cuando estos se presenten.
  • Tener nuevos retos puede hacerte envejecer mejor, conservando una buena agudeza mental.
  • Aumentarás tu productividad. Como hemos dicho, sin un poco de ansiedad tendemos a hacer lo mínimo necesario para conseguir resultados mediocres, bajando nuestro rendimiento.

Os dejo el link de un vídeo explicativo que me encanta, creado por “inknowation”. Os aseguro que no os dejará indiferente: Vídeo

También podemos encontrar iniciativas en forma de juegos que fomentan experimentar pequeños desafíos diarios, como las tarjetas de Ciao Comfort Zone. Podéis echarle un vistazo en este link.

Si probando todas estas técnicas no consigues la motivación necesaria no te desanimes, salir de tu zona segura en solitario puede ser complicado si llevas mucho tiempo en ella. Pide ayuda a un amigo, familiar o profesional. En nuestro centro podemos ayudarte a afrontar tus miedos y guiarte en el camino. ¡Ánimo!

 “No tendremos mejores condiciones en el futuro si nos damos por satisfechos con todo aquello que tenemos en la actualidad”.  Thomas Alva Edison

Sonia Otálora Ballester

Psicóloga en Raquel Navarro López – Centro de Psicología

¿Tienes dudas? ¡Escríbenos a raquelnavarro@psicologos,com y te las resolvemos!

PROCRASTINACIÓN (o dejar para después)

Procrastinación
Foto by Freepik

¿Quién no ha tenido alguna vez tareas pendientes y las ha dejado para otro momento o incluso para el día siguiente a pesar de tener tiempo? De esto trata este término de pronunciación casi imposible.

La procrastinación afecta a la productividad en todas las áreas de tu vida, bien sea en el trabajo, estudios, tareas del hogar, deporte, etc. En muchas ocasiones, cuando decimos “luego te llamo” o “lo dejo para mañana” en realidad “luego” y “mañana” acaban convirtiéndose en “nunca”.

En este artículo daremos algunos consejos para hacer frente a este problema, pero antes, veamos brevemente cuáles son las causas y consecuencias de procrastinar.

CAUSAS

¿Somos vagos? ¿Perezosos? No, somos humanos.

  • Por un lado, nuestro cerebro es perezoso, siempre intenta conservar energía, así que usará toda clase de trucos para desmotivarnos y seguir descansando.
  • Otras veces la inactividad es causada por ansiedad, miedo al fracaso o perfeccionismo. Queremos hacer esa actividad tan bien que nos agobiamos al pensar que no daremos la talla y acabamos no haciendo nada.
  • Finalmente, otras personas son tan optimistas que sobrevaloran su capacidad futura de realizar ese trabajo, pensando que “el lunes” se pondrán como máquinas a realizar la tarea desde primera hora, sin contar con los imprevistos y/o distracciones.

CONSECUENCIAS

No realizar esa actividad importante que se está aplazando indefinidamente traerá consecuencias negativas para la persona y hará que finalmente se haga a última hora, deprisa y muchas veces mal. Pero la procrastinación no solo afecta a la productividad, varios estudios parecen indicar que está relacionada con peor salud psicológica.

               Casi siempre nos distraemos con otras tareas más divertidas o simplemente menos tediosas (Internet, móvil, televisión, etc.) con el objetivo de evitar realizar lo que tememos, lo que nos hace sentir culpables. Acabamos pensando muy mal de nosotros mismos: “soy un desastre”, “he perdido el tiempo” o “me siento inútil”. Estos pensamientos afectarán a tu autoestima y pueden llevar incluso a la depresión.

               Por otro lado, con tanto posponer, acumulamos demasiadas obligaciones para hacer en un breve período de tiempo, lo que genera un gran estrés y ansiedad. Esto a su vez hace que el rendimiento sea bajo, pues hay tareas que requieren tiempo para realizarlas de forma correcta, lo que conlleva más malestar.

“La procrastinación es como usar una tarjeta de crédito, mucha diversión hasta que llega el recibo de pago”   Christopher Parker

TÉCNICAS

Algunas técnicas que pueden ayudar a controlar e incluso evitar la procrastinación se basan en imponerse tiempos de trabajo diarios y estrictos, evitar distracciones o dividir el trabajo u objetivo a completar en tareas concretas y sencillas que seamos capaces de manejar y nos parezcan menos aburridas o difíciles. Concretemos algunas de ellas:

  1. La técnica de los 10 minutos.

Basada en los estudios del psicólogo Bluma Zeigarnik, se basa en lo que su nombre indica: ponerse solo 10 minutos (cronometrados) con la actividad que debemos hacer.

¿Por qué funciona? Nuestro cerebro a menudo funciona por inercia, lo que quiere decir que si está parado quiere seguir parado, pero si vencemos ese primer choque con la tarea es probable que quiera seguir moviéndose. Si conseguimos finalmente estar más de 10 minutos, ¡genial! Pero no nos marquemos una hora de actividad desde el principio, o no venceremos la ansiedad inicial.

  • Dividir en partes más pequeñas y concretas las tareas grandes y abstractas. Por ejemplo:
    • Si tienes que escribir un libro o artículo, hazlo por páginas.
    • Si debes limpiar en casa, planifícate por habitaciones o tareas más concretas.
  • Controlar el horario.

Todos tenemos unas horas en las que somos más productivos, generalmente unas 2h después de despertarnos. ¿No os pasa que a veces en unos minutos conseguimos hacer sin esfuerzo cosas que en otro momento nos habría costado una gran lucha interna contra la procrastinación?

Si puedes, aprovecha tus “horas buenas” para hacer todo lo que más te cuesta, porque en las “horas malas” te será igualmente llevadero realizar actividades más entretenidas.

  • La meta volante.

Se trata de plantearse un objetivo más divertido o sencillo que la tarea que debemos realizar y empezar por él, para luego pasar a lo que de verdad importa, una vez que hemos alcanzado algo de vitalidad.

Un ejemplo:

Estás tumbado en el sofá, pensando en todas las cosas que tienes que hacer y como no sabes por dónde empezar acabas no haciendo nada. Si en ese momento piensas que tienes que levantarte e ir a hacer una tarea que no te gusta (hacer la compra, una hora de bici, etc.), te quedarás tumbado probablemente. Pero si te pones un objetivo más llevadero o motivante, como pasar 5 minutos antes de hacer la compra por una tienda o local que te gusta, tal vez cojas el ritmo y acabes haciendo lo que tanto dejabas para después.

UN CONSEJO

No, no necesitas ese descanso para tomar un café o leer los WhatsApp. Cuando estamos concentrados en una actividad importante tendemos a pensar que un pequeño descanso nos hará volver con más energía y concentración, pero eso rara vez ocurre. La distracción nos absorberá y lo que iban a ser 5 minutos se convertirá en media hora. Después de esa distracción volver a lo que estábamos haciendo se nos hará infinitamente más difícil, teniendo que vencer de nuevo a la procrastinación.

Y tú, ¿qué estrategias usas para luchar contra la procrastinación? ¡Coméntanos!

Sonia Otálora Ballester
Psicóloga

Foto sacada de: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/que-es-la-procrastinacion/