Terapia sistémica: qué es, cómo funciona y para qué sirve
¿Qué es la terapia sistémica?
En los procesos de terapia a menudo se pone de manifiesto una realidad: nuestra forma de entender el mundo y afrontar los problemas no es meramente individual, sino que está condicionada por el sistema en el que nos encontramos.
En concreto, la terapia sistémica pone el foco en cómo nuestro sistema familiar influye en nuestras estrategias de afrontamiento y cómo ciertos mandatos, patrones o relaciones determinan, en mayor o menor parte, nuestras vivencias, emociones y acciones. Desde este enfoque se entienden los síntomas que manifestamos (ansiedad, depresión, psicopatologías…) no como algo superficial sino como estrategias que el individuo desarrolla para adaptarse a su sistema.
¿Qué problemas se tratan con la terapia sistémica?
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Conflictos familiares
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Problemas de pareja
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Ansiedad y depresión
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Trastornos de la conducta alimentaria
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Dificultades en la comunicación
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Duelo y trauma
Principios fundamentales de la terapia sistémica
Algunos principios fundamentales en la perspectiva sistémica son:
● Visión holística del individuo: en la terapia sistémica, el todo es más que la suma de las partes. Los problemas no son individuales, sino que se basan en dinámicas grupales.
● Circularidad: cada miembro del sistema influye y es influido por el resto, de tal forma que se analizan las dificultades atendiendo a patrones y secuencias de acciones de cada individuo.
● Homeostasis: los síntomas de las personas surgen como forma de buscar el equilibrio en un sistema que, de alguna forma, se encuentra desestabilizado.
● Foco en la comunicación: un elemento esencial en la terapia sistémica es el cuidado de la comunicación entre los miembros del sistema familiar. Se busca sustituir pautas de comunicación disfuncionales por otras menos problemáticas.
● Labor del terapeuta: el trabajo del terapeuta sistémico consiste en analizar las dinámicas y patrones que generan conflicto en el sistema desde una posición neutral, evitando generar más alianza con unos miembros que con otros, conectando con las necesidades de todas las personas que componen al grupo y empatizando de forma equitativa. Desde ahí, el terapeuta es una guía que ayuda a sustituir esas pautas de interacción por otras más saludables, para lo que se usan distintas técnicas basadas en la evidencia.
¿Para qué sirve la terapia sistémica?
La terapia sistémica facilita cambios duraderos en la vida de las personas. Si lo pensamos, parece imposible imaginar un conflicto en el que solo exista uno mismo. El día a día nos arroja constantemente la necesidad de afrontar situaciones difíciles y lo hacemos desde nuestra historia, desde lo que hemos aprendido en nuestro grupo más primario que funciona. A veces, lo que ha funcionado en nuestra familia lo hace también fuera de ella y otras no. En el segundo caso, la terapia nos ayuda a detectar qué forma de relacionarnos con el entorno hemos construido y por qué no nos sirve ya, y nos ofrece alternativas, sin dejar de poner la mirada en nuestro pasado y en lo que tiene sentido para nosotros.
Entender que nuestra forma de actuar está condicionada por los vínculos y mandatos familiares nos desliga de la idea de “el problema eres tú” y nos ofrece una imagen más amable de nosotros, en la que dejamos de “machacarnos” por lo que somos o hacemos
“mal”. Al contrario, con la terapia sistémica aprendemos a entender nuestras acciones desde su origen más profundo y a responsabilizarnos de lo que sí queremos y podemos cambiar.
Esto marca una diferencia con otros tipos de terapia al no centrarse únicamente en el presente y buscar cambios desde la raíz que sean más estables y no solo supongan una tirita temporal a la sintomatología por la que acude la persona.
¿Qué se hace en terapia sistémica familiar?
Desde la terapia sistémica se abordan muchos conflictos familiares en su sentido más literal. Las familias acuden al espacio terapéutico para tratar temas de comunicación, límites entre sus miembros, duelos, trauma, problemas específicos entre dos o más miembros… en ocasiones, el consultante es una persona que acude sin acompañantes por un problema familiar. Eso no impide tratar el problema, ya que desde este enfoque, al basarse en la circularidad, se considera que conseguir cambios en un miembro del grupo provoca por inercia cambios en el resto de miembros y en su forma de relacionarse, y a menudo resuelve el problema, como si se tratase de un “dominó” en el que una pieza cae y empuja a las demás. Es por eso que sintomatología individual como la depresión, la ansiedad, los trastornos de alimentación u otros pueden abordarse también en la terapia familiar.
¿Cómo funciona la terapia sistémica? Técnicas y enfoques
La terapia sistémica se compone de distintas escuelas que ponen el foco en diferentes aspectos. Entre ellas están la terapia narrativa, estratégica, estructural, centrada en soluciones, constructivista… en cada tipo se emplean técnicas variadas como las preguntas circulares, intervención paradójica, externalización, elaboración de genogramas… algunos terapeutas emplean técnicas más propias de una sola escuela, y otros adoptan técnicas de varias simultáneamente. Las variaciones dependerán siempre de las necesidades y objetivos del consultante.
En conclusión
La terapia sistémica refleja cómo entendernos como parte de un entorno al que también hay que atender y cuyos conflictos hay que encarar nos facilita tener una vida más plena y nos ayuda a cuidar nuestra propia salud mental. No solo en problemas de convivencia o conflictos con el núcleo familiar, sino también en dificultades que, aunque a simple vista pueden parecer individuales, se encuentran frecuentemente explicadas por nuestra forma de vincularnos a quienes nos rodea y nuestros aprendizajes más antiguos y arraigados. Aprender a tomar conciencia de nuestra agencia en todo esto y abrirnos a cambiar es un camino que, aunque a veces duro, resulta esencial para nuestro bienestar psicológico.
La terapia sistémica puede ser una herramienta eficaz para comprender los vínculos que influyen en nuestro malestar y promover cambios profundos y duraderos. Contar con un profesional especializado permite abordar estas dificultades desde una mirada respetuosa, integradora y adaptada a cada persona o familia.
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Vega Mateo Polo
Psicóloga general sanitaria. Especialista en Terapia de Pareja y Terapia Familiar.

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